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domingo, 18 de diciembre de 2022

EL FÚTBOL PREMIÓ A MESSI

UNA MIRADA A CATAR 





Campo Elías Estrada
cestradacampo@gmail.com


Siempre se dice que el fútbol no es de merecimientos sino de goles. Sin embargo, este domingo 18 el fútbol se hizo el de la vista gorda y le reconoció toda su grandeza a Lionel Messi, en un partido de final del mundial de Catar atípico, que se definió por los penales en el que cualquiera de los dos finalistas puso haber salido ganador.

Le tocó a la Argentina ganar su tercera Copa del Mundo después de ver pasar ocho torneos, desde que la última vez Diego Armando Maradona levantó la segunda en 1986. El de Catar era el quinto torneo para Messi, donde al final se hizo valedera la frase que dice: "no hay quinto malo".

Yo en lo personal me alegro más por Messi que por Argentina, porque la albiceleste siempre será favorita en los mundiales, más adelante vendrán otras generaciones que podrán coronarse campeones, pero no sé si volveremos ver a otro Messi en uno de los próximos planteles del coloso de Sudamérica.

Esa copa era lo único que le faltaba a la pulga de Messi en su impresionante palmarés de títulos, lamentablemente en esta época moderna se ha querido medir erróneamente la trayectoria de este crack con una Copa del Mundo. Muchos dicen, que si no se es campeón del mundo no eres nada. ¡Qué estupidez!

Desde los últimos 20 años Messi ha sido grande sin haber ganado una Copa del Mundo, por todo lo que le ha dado al fútbol, como lo han sido otras grandes luminarias, pero hoy la pasión que genera el fútbol en este deporte tan globalizado, nos nubla el raciocinio en un entorno donde a Messi se lo ha medido con la vara de la rivalidad entre Real Madrid y Barcelona, y con Cristiano Ronaldo de por medio.

El exfutbolista Jorge Valdano llegó a decir, que "el que no quiere a Messi no quiere al fútbol. E incluso, el último Balón de Oro, Karim Benzema, uno de lo pilares de la última Champions League del Real Madrid, comentó que: "el que critica a Messi no sabe de fútbol".

En mis 61 años he visto por la televisión a grandes futbolistas argentinos, brasileños, uruguayos y europeos, en el mundial de México 1970 tenía menos de 10 años y no me acuerdo de Pelé, más adelante si lo pude ver con el Cosmos. Pero jamás había visto jugar a alguien como a Messi. Por eso estoy agradecido con el fútbol que hoy lo premió en una definición de penales donde la pulga argentina ya había mordido el polvo.  

FOTO: fifa.com



Hoy el gran ganador de la Copa del Mundo de Catar no fue Argentina, me parece que fue el fútbol, por haber permitido que su actual gran embajador levantara la copa del mundo, además, como si fuera poco, el 10 de los argentinos fue distinguido en la final como el más valioso del torneo, con siete goles y tres asistencia, a la edad de los 35 años, cuando se piensa que a esa edad no hay posibilidades para que un jugador de creación pueda llegar a ser la estrella en su quinta Copa del Mundo.

Y parte de lo que hoy es Messi hay que agradecérselo a Lionel Scaloni, un entrenador que comenzó como interino, muy criticado en sus comienzos, en el que el periodismo y mucha gente le dio con todo por el hecho de no haber dirigido nunca a una selección. El nuevo entrenador que comenzó a trabajar después del mundial de 2018 hizo funcional al 10 de la albiceleste con un plantel de caras nuevas y algunos pocos veteranos. Con esa idea consiguió ganar la Copa América del 2021, la finalissima, y llevó a la Argentina a su tercer título en una Copa del Mundo, donde anteriormente se había ganado con dos entrenadores de trayectoria: César Luis Menotti y Carlos Salvador Bilardo. 

Con Scaloni, Messi se fue reconciliando con el fútbol de la albiceleste y en esta Copa del Mundo, vimos a un Lionel rejuvenecido, más inteligente, más obrero. No solo fue el director de la orquesta, sino que el goleador y el asistente, con unos pases certeros en el que mostró toda su calidad.

Lo de la final fue un partido atípico. Ochenta minutos de un claro dominio de Argentina que desdibujó por completo al ultimo campeón, en el que por momentos lo ridiculizó, con un posesión de balón impresionante donde siempre se le dio un buen trato a la redonda.

Le decía a mi señora, que ese 2-0 no me gustaba, porque cuando el rival es grande, como Francia, todo puede cambiar con un gol del rival, como en efecto sucedió con Mbappé. Cuando todos pensábamos que los franceses estaban acabados, apareció el 10 francés que despertó con  el primero de sus tres goles, con lo que el encuentro pasó de la euforia argentina al dramatismo.

Mejor joven, jugador más valioso y mejor portero.  (FOTO: fifa.com)
 


Con el partido empatado a tres goles en los tiempos extras, para fortuna de los argentinos, el portero Emiliano Martínez evitó con una de sus piernas que el balón se colara en su portería, lo que pudo haber sido el cuarto tanto de los franceses en el suspiro del partido. Ya en los penales, el cancerbero sudamericano le dio tranquilidad al equipo por su experiencia en este tipo de desenlace donde le hemos visto salir airoso.

Hoy sufrí como nunca, por más de 120 minutos fui un argentino más. Gracias a Dios mi señora había comprado una cajita de una sangría que me alivio la vida. Me angustié demasiado, no recuerdo haber padecido esta misma experiencia en una final. Todo por ver ganador al 10 argentino.

Me alegro por Argentina, por sus jugadores que hicieron un partido perfecto hasta los 80 minutos, con un fútbol total donde todos defendieron y todos atacaron frente a una Francia irreconocible, hasta que Mbappé despertó de su letargo.

Me alegro por Messi. El fútbol lo premió hoy. Hubiese sido inconcebible que en su segunda final, la pulga argentina se hubiera retirado sin una Copa del Mundo. Lo celebré. Me emocioné y le doy gracias al fútbol que hoy no se equivocó y premió al que ha sido el mejor de los últimos 20 años.

Ahora Messi puede descansar en paz. No sé que van a decir sus detractores. No me interesa si la pulga continúa jugando en PSG o en el club que sea. Hoy, la alegría de los argentinos fue mi alegría, y la de Messi también fue la mía. Verlo levantar la copa como su capitán, que en un principio se veía lejos por su amargo debut ante Arabia Saudita, fue hasta cierto punto inimaginable, sobre todo por todas esas sorpresas que se vienen presentando en los mundiales.

Con este tiro a gol (Una mirada a Catar) terminé mi experiencia en el mundial de Catar, me alegro que la última nota haya sido para escribir sobre una selección nuestra que se erigió como la campeona, y sobre todo, por haber estado de por medio el mejor futbolista que hayan visto mis ojos en los últimos años.  

Una mención especial para el entrenador Lionel Scaloni y el resto de los jugadores: Emiliano Martínez, Nicolás Tagliafico, Cristian Romero, Nicolás Otamendi, Nahuel Molina, Angel Dí María, Rodrigo de Paúl, Alexis Mac Allister, Enzo Fernández, Gonzalo Montiel, Leandro Paredes, Pezzerella Alemán, Marcos Acuña, Lautaro Martínez, Franco Armani, Gerónimo Rulli, Juan Floyth, Exequiel Palacios, Ángel Correa,  Thiago Almada, Alejandro Gómez, Guido Rodríguez y Lizandro Martínez. 

Felicidades a los argentinos.

viernes, 16 de diciembre de 2022

ENTRE LA GLORIA Y EL DOLOR

 UNA MIRADA A CATAR





Campo Elías Estrada
cestradacampo@gmail.com


"Un partido nos pone ante el honor del triunfo o la humillación del fracaso, razones suficientes para creer que la vida pende de un hilo. El nudo del partido puede estar en cualquier parte y el desenlace puede ser cosa de un segundo, pero también de un centímetro. En esa incertidumbre que cabe en una mínima fracción de tiempo y espacio puede encontrarse la gloria o la catástrofe".

Así lo escribió el ex mundialista argentino Jorge Valdano, en una parte de su libro Fútbol: el juego infinito, que muy bien hoy puede servir como una antesala para entender todo lo que hay detrás del partido final de la Copa del Mundo entre Francia y Argentina.

Se trata de un choque en el que está en juego el honor de Europa y de América, aunque pienso que más para Argentina, por la manera como los argentinos viven este deporte. 

No es fácil alcanzar una Copa de Mundo como lo creen muchos despistados. A Brasil, por ejemplo, después de que  ganó con Pelé y todo ese equipazo de estrellas el mundial de 1970 en México, más adelante les tomaría 24 años, por el que desfilaron los mundiales de 1974, 1978, 1982, 1986 y 1990, para ganar su cuarta Copa de Mundo en Estados Unidos 1994, con el sufrimiento de una definición por penales.

Argentina ganó su segunda Copa del Mundo con la magia de Diego Armando Maradona en México 1986, desde entonces lo han intentado en los torneos de 1990, 1994, 1998, 2002, 2006, 2010, 2014 y 2018. En las ediciones de 1990 y 2014 fue donde más cerca estuvieron, pero en ambas perdieron las dos finales por 1-0.

Hoy voy a compartir el texto de un video que vi en tik tok de un aficionado de la albiceleste, que a mi en lo personal me llegó, porque de todo lo que he leído y de lo que he visto, me parece lo más sensato que se ha dicho sobre la realidad de los argentinos en los mundiales. Junto a Brasil, son los únicos países del continente nuestro que sienten y sufren por este deporte, como ningún otra nación. Entre los dos suman 7 de las 21 Copas del Mundo que se han disputado, cada uno con una historia de respeto en los mundiales. 




 Comparto textualmente lo que dice el aficionado argentino en un video de tik tok, en el que no aparece su nombre:

 "Te quiero hablar a vos, que como casi el 60 por ciento de los argentinos tenés menos de 36 años y nunca sentiste lo que es salir campeón del mundo.
 
Yo tenía 7 años cuando Mario Alberto Kempes se mandó una patriada, muy parecida al golazo de Julián Álvarez ante Croacia, con lo que logramos ganar por primera vez la Copa del Mundo (1978). Mis recuerdos infantiles son en blanco y negro: clemente, los papelitos, el Obelisco.

 Pero ya tenía 15 años, cuando Diego Armando Maradona nos dio el mejor mundial jamás jugado y sacó a bailar a todo el mundo, para que volviéramos a ganar la copa. De este me acuerdo todo. El gol a los ingleses, la extraordinaria semifinal frente a Bélgica, la bravura del tata Brown (José Luis) en la final, para engancharse el dedo en la camiseta y jugar con el hombro salido. El gol agónico de Burru (Jorge Burruchaga), la salida del plantel al balcón de la Casa Rosada y yo ahí festejando con mis amigos en la Plaza de Mayo, quizás como nunca lo sentí en otro acto masivo.

En ese momento era joven y confiado quizás, como sos vos ahora. Y pensé que ganar mundiales sería algo que pasaría más seguido, estaba malcriado por la tanta fortuna, y profundamente equivocado.

Acabo de cumplir 52 años y nunca volví a ver a Argentina campeona del mundo. No solo ya no tengo 15 años, ahora tengo a tres hijos viendo los partidos conmigo, todos mayores que aquel chico que fui. Ahora entiendo lo increíblemente especial que es jugar, y ojalá ganar una final del mundo. No nos pasa solo a nosotros.

Cuando arranque el Mundial de 2026, casi el 40 por ciento de los brasileños, nunca habrán visto a Brasil ser campeón mundial, por eso quiero decirte a vos, y al 60 por ciento de los que no habían nacido cuando levantamos por última vez la copa en México 1986, que aprovechen, que estamos ante una oportunidad que pasa muy pocas veces en la vida.

Ganar un mundial es un momento único, como casarse y tener un hijo. Si se nos da, disfrútalo con cada fibra de tu cuerpo. Y sabes que puede pasar, y ojalá que no sea así, que el próximo lo estés compartiendo con tus hijos, ya más grande de lo que vos sos hoy. 

Deseo de corazón, que de la mano de Messi y este plantel maravilloso que es la Scaloneta, todos los argentinos vivamos la enorme dicha de ganar la tercera, la primera para más de la mitad de los argentinos, y ser campeones mundiales otra vez.

Y si no se llega a dar, a homenajear a estos increíbles jugadores y una vez más, renovar la ilusión para dentro de cuatro años".




Como escribió Valdano, "un partido nos pone ante el honor del triunfo o la humillación del fracaso, razones suficientes para creer que la vida pende de un hilo".

 Para los argentinos puede verse así, porque en la final tiene mucho más que perder que los franceses, en caso de no conseguir su tercera copa, por la manera cómo se vive el fútbol en la tierra del papa Francisco y Maradona. Además, que así como Messi y la albiceleste apasionan, igual los dos tienen a muchos detractores por las razones que sea. La mofa por las redes sociales estará a la orden del día, en caso de una victoria de Francia. 

Y continúo con Valdano. "El nudo del partido puede estar en cualquier parte y el desenlace puede ser cosa de un segundo, pero también de un centímetro".

 Solo me voy a referir a las dos estrellas de los dos finalistas, en dos planteles que cuenta con extraordinarios jugadores. Messi, a sus 35 años, puede decidir el partido con una genialidad, un pase, una asistencia o una jugada. Por el lado de los franceses, Mbappé, de 23 años, puede sepultar las ilusiones de los argentinos, si en una fracción de segundos, no pueden atajarlo en uno de esos descomunales arranques que le hemos visto por la banda izquierda o por el centro. 

Y cierro con el último párrafo del texto de Valdano, con el que comencé este escrito. "En esa incertidumbre que cabe en una mínima fracción de tiempo y espacio puede encontrarse la gloria o la catástrofe". 

Más que un juego de equipo, las individualidades pueden marcar la diferencia en un partido en el que nadie querrá regalar ningún espacio. Si gana Francia, será la gloria para Didier Deschamps, que sería su segunda copa en fila, lo que ha sido poco usual en las 22 ediciones de los mundiales. Y si el ganador es Argentina, los comentarios sobran decir. Pero como sea, los sudamericanos tienen mucho más que perder que los franceses, en caso de un revés, porque allá el fútbol es su religión.

 Me atrevo a señalar, que Argentina es el país en el que el fútbol se vive con más efervescencia. Por eso a veces cuesta entenderlos cuando hablan de este deporte. Hay que ser argentino para darse cuenta de lo que dicen.

Les deseo la mejor de las suertes.  





jueves, 15 de diciembre de 2022

TODA ARGENTINA EN LA SCALONETA

 UNA MIRADA A CATAR






Campo Elías Estrada
cestradacampo@gmail.com


Cosas del destino. Domingo 30 de junio de 2018. Francia derrotó 4-3 a Argentina y la eliminó en octavos de final del mundial de Rusia. Cuatro años después, las dos selecciones se vuelven a enfrentar, esta vez en la final de la Copa del Mundo de Catar 2022.

Cosas del destino. En ese 30 de junio aparecería la magia de Kyliam Mbappé, por entonces con 19 años y medio, para maravillarnos con ese ritmo desenfrenado que le impuso a la última parte del partido, con un doblete en una fracción de cuatro minutos, que decidieron el partido y la despedida de la albiceleste y de su entrenador Jorge Sampaoli. Hoy Mbappé es compañero de Messi con el París Saint Germain.

Cosas del destino. Como jugador, Lionel Scaloni, el hoy entrenador de Argentina, le ganó una final 2-0 a Francia como juvenil, en el torneo Maurice Revello, mejor conocido como Toulón, en Francia, cuando lo dirigía José Pekerman. En ese plantel estuvieron, entre otros, Walter Samuel, quien hoy forma parte del cuerpo técnico de la selección mayor. Ese encuentro se jugó el 23 de mayo de 1998, según una nota de Marca de España. El próximo domingo Scaloni buscará derrotar a los franceses con el equipo absoluto en una Copa del Mundo.

Cosas del destino. Scaloni y Messi coincidieron en un amistoso ante Croacia, en Basilea, Suiza, el 1 de marzo de 2006. Allí Messi marcó su primer gol con la selección argentina a los 18 años de edad, Scaloni, con 28 años, estuvo entre los suplentes.

Lionel Scaloni



Cosas del destino. Scaloni reemplazó a Jorge Sampaoli que dirigió a la albiceleste en el mundial de Rusia.  Scaloni fue asistente del cuerpo técnico como analizador de los rivales.

Cosas del destino. Su experiencia como entrenador de  selecciones se remonta a una Sub 20 entre los años de 2017 y 2018. Con la absoluta es la primera vez que lo hace. Su convocatoria le trajo ronchas con el periodismo argentino,  acostumbrado a ver que al frente de la albiceleste esté un técnico con trayectoria. En su nueva filosofía, el nuevo entrenador comenzó a renovar el plantel con muchas caras de nuevos talentos.

Cosas del destino. Su comienzo fue complicado. Periodistas, exfutbolistas, entrenadores y aficionados lo criticaron incesantemente, nadie le daba un voto de confianza por su inexperiencia al frente de un seleccionado mayor. Bajo ese parámetro, hay que ser un loco para dirigir a la Argentina. Scaloni lo fue.

Cosas del destino. Perdió en semifinales con Brasil en la Copa América 2019 que se realizó en la tierra del Pelé, allí Argentina terminó tercera. Pese a que el equipo dejó cosas positivas, muchos todavía criticaban el trabajo de Scaloni.

Cosas del destino: En octubre de 2020, con un gol de Messi, Argentina inició con una victoria ante Ecuador, la eliminatoria para Catar 2022. Terminó segunda en la eliminatoria después de Brasil, que fue primero. Las dos potencias de Sudamérica fueron lejos los mejores de Conmebol.

Cosas del destino. Con Scaloni se ganó la Copa América de 2021 en Brasil, derrotando al dueño de casa en el emblemático Maracaná, con lo cual se cortó una larga racha de 28 años en que Argentina no levantaba ninguna copa. Ese título fue haciendo cambiar de opinión a muchos que comenzaron a creer en el entrenador.

Cosas del destino. La federación le renovó el contrato a Scaloni hasta el 2026, en una decisión inédita en Argentina, pues se hizo sin haber empezado el Mundial, que es donde después del torneo se  toman esas decisiones.

Cosas del destino. En su época de futbolista Scaloni fue defensa, de joven se coronó campeón con la Sub 20 de Argentina en el mundial de Malasia en 1997, y con el equipo mayor jugó un partido ante México en la Copa del Mundo de Alemania 2006. Hoy ya ha dirigido sus primeros seis partidos en el mundial de Catar 2022. 

Cosas del destino. Tras la goleada de Argentina al Ecuador en la Copa América 2021, surgió el apodo de la Scaloneta que se viralizó en las redes sociales y hoy al referirse a la albiceleste se dice la Scaloneta.

Scaloni junto a Walter Samuel, Pablo Aimar y Fabián Ayala.



Cosas del destino. el 1 de junio de 2022, en Wembley, Argentina derrotó a Italia 3-0 en la Finalissima, una partido que reunía a los campeones de la Copa América y de la Eurocopa.

Cosas del destino. Con estos resultados muchos fueron creyendo en Scaloni, además porque Lionel Messi se sentía a gusto en la cancha y estaba volviendo como a sus mejores tiempos. El nuevo entrenador hizo funcional al 10 argentino, un tema que fue el debate con los anteriores entrenadores.

Cosas del destino. Scaloni, de 44 años, se rodeó en su cuerpo técnico con tres ex mundialistas argentinos: Pablo Aimar, Walter Samuel y Fabián  Ayala, que ya saben lo que es sufrir y reír con la albiceleste. La unión hace la fuerza. 

Cosas del destino. La Scaloneta llegó al mundial de Catar con un invicto de 36 partidos, pero para mala fortuna la albiceleste fue derrotada en su debut por Arabia Saudita. Las alarmas de prendieron.

Cosas del destino. Argentina se recuperó y ganó sus siguientes cinco partidos, uno de ellos terminó empatado, pero se impuso desde los penales.

Cosas del destino. Argentina vuelve a enfrentar a Francia, esta vez en una final, los dos llegan con una derrota en sus seis compromisos previos y con los dos goleadores del mundial, Messi y Mbappé.

Cosas del destino. Hoy en Argentina, todos se montaron a la Scaloneta. El pasado está olvidado. Solo hay flores para el técnico, Messi y el resto de jugadores. Hay esperanzas por una tercera copa.

Cosas del destino. Scaloni busca la gloria en un país donde el fútbol es más que una religión. Argentina tuvo, para muchos, al más grande de todos los tiempos, Diego Armando Maradona, que tuvo la gracia de anotar un gol con "la mano de Dios". También tiene a otro grande, Lionel Messi, al que solo le basta levantar la Copa del Mundo, para poder tener paz en su vida. Y para redondear, los argentinos tienen a su Santidad Francisco, en el Vaticano, el papa futbolero, quien seguramente estará pidiendo al cielo, la intercesión por su selección.

Cosas del destino. Este domingo habrá una selección que se coronará por tercera vez en un mundial: Francia o Argentina. En el caso de que  coronaran los argentinos, ¿habría figurado desde un principio, entre las cosas del destino, para Lionel Scaloni? 

Amanecerá y veremos.



miércoles, 14 de diciembre de 2022

FRANCIA DERRIBÓ MURALLA MARROQUÍ

UNA MIRADA A CATAR 





Campo Elías Estrada
cestradacampo@gmail.com


Francia consiguió derrumbar el muro marroquí con el individualismo de sus jugadores, para clasificar a su segunda final consecutiva de una Copa del Mundo. Primero fue con una acción de Antoine Griezmann que terminó en el gol de Teo Hernández (5 minutos), y más tarde, con una genialidad de Kylian Mbappé, para el gol de Kandal Kolo Muani (79).

Marruecos llegaba invicto a su partido de semifinales. E incluso no le habían marcado goles, el único que tenía en contra había sido producto de un autogol de Nayef Aguerd, en el partido con Canadá.

Desde que los marroquíes salieron a la cancha del estadio Al Bayt, estaban haciendo historia, por haber sido el primer seleccionado del continente africano que llegaba a unas semifinales.

Ya en el juego, el rival de los africanos era muy diferente de lo que fueron España y Portugal, aún sin haber mostrado el poderío que se le conoce. Tuvieron la fortuna de marcar un gol de camerino y en base a su experiencia pudieron controlar el partido.

Marroquíes junto a su fanaticada. (FOTO/fifa.com)


Marruecos, por el contrario, no fue el equipo que muchos pensaban, que iba a meter muchos jugadores en su zona defensiva, es verdad que se vieron sorprendidos por el gol tempranero, pero siempre estuvieron acosando arriba y buscando la portería de Hugo Lloris.

Hoy, tal vez, los marroquíes no tuvieron la suerte en la búsqueda del gol, les faltó la última puntada, en un par de veces no pudieron apretar el gatillo en dos llegadas francas que tuvieron, pero siempre se los vio encimando a los franceses, que para el segundo tiempo, curiosamente, terminaron como los marroquíes en sus partidos con España y Portugal, metidos atrás, aguantando y esperando aniquilarlos con un contragolpe.

Francia mostró su jerarquía, tuvo para haber metido uno o dos goles más, pero también pudo haber recibido uno, la diferencia entre uno y otro equipo estuvo en la individualidad de algunos de los jugadores galos, que marcaron la diferencia.

 Mbappé tuvo algunos chispazos endemoniados donde ocasionó peligro por la banda izquierda, tuvo pocas llegadas, pero en una de ellas se la ingenió para meterse en medio de cuanto marroquí se encontrara por delante, y producto de esa incursión se dio un rebote en el que el balón le cayó a Muani, para el segundo gol.

Marruecos nunca decayó, apoyado por su público en el estadio Al Byat, que lo hizo ver como si fuera el local. Hasta el pitazo final lo intentó todo, pero al frente tuvo al actual campeón, que desde antes del torneo pintaba como favorito así haya perdido por lesiones a varias de sus grandes figuras.

Los africanos dejaron un bonito recuerdo, que lo van a terminar el próximo sábado cuando se midan a Croacia por el tercer lugar. En la fase de grupos clasificaron primeros por arriba de Croacia y Bélgica, que terminaron segundo y tercero, y de Canadá, que venía como la sensación de la CONCACAF.

Más adelante despachó a dos representantes de la Península Ibérica, a España, por penales, y a Portugal, por 1-0. En semifinales, contra Francia, lo intentó, pero al final sucumbió ante el actual campeón que fue más inteligente.

Como recuerdos nos quedan sus nombres: Bono, Hakimi, Mazraqui, Aguerd, Saiss, El Yamiq, AmSUrabat, Ziyech, Ounahi, Boufal, En Nesyri, Amallah, Hamdallah, y otros. 
  





 




martes, 13 de diciembre de 2022

RECITAL DE MESSI

UNA MIRADA A CATAR 




Campo Elías Estrada
cestradacampo@gmail.com


De la mano de Lionel Messi, Argentina consiguió tomarse una revancha ante Croacia, a la que goleó con el mismo marcador (3-0) que hace cuatro años en Rusia, los balcánicos le habían convertido a la albiceleste. 

La gran diferencia fue que hace cuatro años todo se dio en su segundo partido de la fase de grupos, este martes 15 fue en semifinales, en el que Argentina clasificó a la final de la Copa del Mundo de Catar.

A sus 35 años, se pensaba que el 10 de los argentinos no tenía cuerda para mostrarse en Catar, sin embargo, Messi fue apareciendo de menos a más. En el primer partido que perdió Argentina con Arabia Saudita muchos quedaron sorprendidos, en un encuentro en que dio la impresión que el astro argentino se había escondido, a pesar de que tuvo el balón en sus pies por algunos tramos del choque. 

Pero a medida que pasaron los partidos, el 10 de Argentina le fue imprimiendo un poco más de velocidad a su cuerpo, contra Países Bajos había desarrollado su mejor presentación, pero este martes, creo que vimos la mejor versión de Lionel Messi en el mundial, con algunos pincelazos que nos recordó a sus mejores años con el Barcelona de España. Frente a los croatas dio su mejor recital.

Doblete para Julián Álvarez



Todo lo que hizo Messi ante Croacia tuvo el respaldo del resto de sus 10 compañeros en la cancha, que estuvieron oportunos y precisos para entender todos los movimientos de su director de orquesta, porque a sus 35 años Lionel ya no es el jugador que pica, corre y lo puede hacer todo, necesita de un complemento, que hoy estuvo oportuno con Julián Álvarez, Rodrigo de Paul, Leandro Paredes, Enzo Fernández, y el resto del equipo.

Hoy, este Messi más adulto, le ha servido mucho a la Argentina de Lionel Scaloni. Por sus 35 años puede parecer más lento, pero la clase sigue intacta, su calidad para transportar el balón y su picardía para escurrirse entre sus rivales, continúa latente. Este martes corrió y se movió más que en sus cinco anteriores partidos, es como si ante Croacia haya rejuvenecido diez años y se hubiera tomado un segundo aire. 

 Le escuché decir a un comentarista español, que daba la impresión que el 10 de los argentinos tuviera un periscopio (instrumento para la observación desde una posición oculta), porque antes de tener el balón ya ha observado el panorama a su alrededor y tiene localizado a sus compañeros.

Fue impresionante como asistió a Álvarez para la extraordinaria jugada de fortaleza que se inventó el 9, en el segundo gol; además de la asistencia en el tercer tanto, cuando burló con dos juegos de cintura al joven Josko Gvardiol, uno de los mejores defensas en el torneo. Literalmente lo sacó de la ropa.

Por lo que vi hoy, me alegro más por Messi que por la misma Argentina, por todo lo que el 10 de la albiceleste le ha dado al fútbol, aunque siempre he sido un hincha de todas las selecciones de nuestro continente y está de más decir, que le hice fuerza a los argentinos. Me gustaría que la Copa del Mundo se quedara en América.

Como lo dije más arriba, contra Países Bajos fue que Messi comenzó a mostrarnos su mejor versión, pero no solo él, sino el resto del equipo. El temple que mostraron los jugadores en sus dos últimos partidos, la garra y los huevos que puso cada uno para pelear cada balón y no sentirse menos que nadie, fue lo que le faltó a Brasil en el mundial, que lamentablemente nos impidió haber visto a las dos potencias de Sudamérica en este partido de semifinal.

La final será a otro precio, sea contra Francia o Marruecos, que se enfrentan este miércoles 14. Todos los partidos no son iguales, pero por lo que nos ha mostrado Argentina, esta selección sudamericana da para soñar.   

 


lunes, 12 de diciembre de 2022

MARTES 13 ¿PARA ARGENTINA O CROACIA?

UNA MIRADA A CATAR 





Campo Elías Estrada
cestradacampo@gmail.com


Uno de los dos se consagrará mañana como el primer finalista de la Copa del Mundo de Catar, en un día de mala reputación por el mundo de los supersticiosos. Una fecha que supone la acumulación de grandes desgracias, y que para el perdedor quedará en el recuerdo, junto a esta frase lapidaria: todo sucedió en un fatídico martes 13.

Pero en lo deportivo, el duelo ya está vendido, será el enfrentamiento entre Lionel Messi y Luca Modric. "Si Argentina es Messi, Croacia en Modric", escribió el Diario Clarin de Argentina, en una frase que lo resume todo.

El último referente de ambas selecciones es fresco, sucedió hace cuatro años en Rusia 2018, cuando Croacia goleó 3-0 a Argentina en la fase de grupos, con Modric y Messi en la cancha. El 10 croata metió el segundo gol con un zapatazo de pierna derecha desde fuera del área, en ese recordado partido cuando el portero Caballero tuvo un craso error en la primera anotación. En los últimos 37 minutos los balcánicos sentenciaron el partido y le complicaron la clasificación a los sudamericanos.

Los dos semifinalistas llegan inspirados a su partido de este martes 13 después de eliminar a dos históricos: Países Bajos y Brasil, en dos choques de mucho sufrimiento, por la definición de los penales. 

DATOS DE LOS PROTAGONISTAS
 
Miremos otros puntos de coincidencias entre las selecciones y sus dos estrellas (algunos datos fueron tomados del Diario Clarin):

-- Las dos selecciones se han enfrentado en cinco oportunidades, tres  en amistosos y dos en partidos oficiales de mundiales, con 2 victorias para cada uno y 1 empate.

--En mundiales, Argentina ganó 1-0  en fase de grupos del Mundial de 1998, y Croacia se impuso 3-0 la fase de grupos en Rusia 2018.

--En 1998, Argentina terminó primera en su grupo con numeración perfecta, 9 puntos. Croacia fue segunda con 6 unidades.

--En 2018, Croacia fue primera en su grupo con numeración perfecta, 9 puntos. Argentina fue segunda con 4 unidades.

--Las dos selecciones vienen de conseguir un subcampeonato. Argentina lo hizo en el mundial de Brasil 2014 y Croacia en el mundial de Rusia 2018.

--En Catar 2022, Croacia viene de ganar sus dos últimos partidos de octavos y cuartos de final en la definición de penales ante Japón y Brasil, Argentina tuvo que irse a la definición de penales en su partido de cuartos de final contra Países Bajos.




--Modric y Messi se enfrentaron por primera vez el 1 de marzo de 2006, en Basilea, Suiza, en un amistoso que ganó Croacia 3-2.

--En ese amistoso, Messi anotó su primer gol con la albiceleste, en su sexto partido, mientras que para Modric fue su debut con la selección balcánica.

--Lionel tenía 18 años en ese amistoso y Luka 20. El sudamericano lucía en su camiseta el número 19 y el europeo el número 14.

--Un dato curioso que proporcionó el diario clarin.com sobre ese amistoso en Basilea, que dirigía José Pékerman. En él estuvo casi que todo el cuerpo técnico del seleccionado actual, Samuel Walter fue titular, Pablo Aimar ingresó por Tévez, en el segundo tiempo, y el hoy seleccionador en Catar, Lionel Scaloni, estuvo en el banco de suplentes.

--Luka y Lionel jugaron su primer mundial en Alemania 2006.

--Messi comenzó a usar el número 10 en el Mundial de Sudáfrica 2010 y Modric en Brasil 2014.

--Lionel lleva 170 partidos con la selección y el croata 160. Con 95 goles para el argentino y 23 para el balcánico.

--Será la tercera vez que los 10 de Argentina y Croacia coincidan con un partido de sus selecciones.

--En Catar 2022, las dos selecciones llevan 5 partidos disputados. 480 minutos tiene jugados Lionel y 485 Luka. 4 goles y dos asistencias ha conseguido el sudamericano, mientras que Modric no se ha estrenado.

--Lionel tiene 12 remates a la porterías y Modric 3.

--Messi suma 24 partidos y 10 goles en cinco mundiales, en tanto, Modric lleva 17 partidos en cuatro mundiales con dos anotaciones.

-- Messi y Modric fueron elegidos como los jugadores más valiosos de las dos Copas del Mundo de 2014 y 2018, respectivamente, pese a sus selecciones perdieron las dos finales.

--A nivel de clubes, Modric con el Real Madrid le ha ganado a Messi, con Barcelona y París Saint Germain, en partidos de eliminación directa.

--Messi ha ganado 7 balones de Oro, por 1 de Modric.

--Modric ganó 5 veces la Champions League con el Real Madrid, por 4 de Messi con el Barcelona.

--Seis jugadores argentinos repiten del último juego con Croacia en la Copa del Mundo de Rusia 2018: Lionel Messi, Nicolás Otamendi, Ángel Di María, Franco Armani, Nicolás Tagliafico, Marcos Acuña.

--Ocho jugadores croatas y el entrenador repiten del último juego con Argentina en el mundial de Rusia 2018: Luca Modric, Ivan Perisic, Dominik Livakovic, Marcelo Brozovic, Mateo Kovacic, Andrej Kramaric, Dejan Lovren, Domagoj Vida, y el técnico Zlatko Dalic.
   
La última imagen que quedó de los croatas y argentinos fue la del sufrimiento en la definición de los penales después de dos extenuantes partidos de 120 minutos (y más), en los que hubo mucho dramatismo. Sobre el final se vio a un Messi alterado con el técnico Louis van Gaal y un jugador europeo, algo no habitual en el 10 argentino, mientras que a Modric se lo vio consolando a algunos brasileños después de la tanda de penales. Estas dos imágenes tienen su propio contexto, y en parte ha dividido, para bien o para mal, al aficionado neutro o a los de países que fueron eliminados.

Argentina y Croacia son conscientes de que este martes es una enorme oportunidad para clasificarse a la final, porque la carga de ambos es pareja, ante la mirada del uno y del otro podrá haber respeto, pero ninguno aparenta ser un rival invencible ni nada del otro mundo.

Eso sí, en la cancha su punto de coincidencia es un alta cuota de esfuerzo, sacrificio, garra, hambre de gloria, en el que cada jugador no se ha quitado su overol, todos trabajando por la construcción de un título. Ambos planteles son liderados por sus dos estrellas, que llevan el número 10 sobre sus espaldas: Messi y Modric, de 35 y 37 años, respectivamente, el primero con una estatura de 1.69 m y el segundo 1,72 m.

Por lo que han presentado los dos seleccionados en sus primeros cinco partidos, todo parece indicar que será un encuentro parejo, con un pronóstico reservado, pero adornado con el morbo de jugarse en un martes 13.

 ¿Quién será la victima?

 




   





domingo, 11 de diciembre de 2022

SIETE PARTIDOS DE OTRO MUNDO

UNA MIRADA A CATAR 




Campo Elías Estrada
cestradacampo@gmail.com


Clasificarse a una Copa del Mundo es un privilegio para los que lo hacen, pero una vez estando allí, la cuota de sufrimiento es enorme, no solo para los pesos pesados, los que alguna vez han ganado la copa, sino que es para todos, llámense grandes o chicos. 

La presión que manejan las selecciones y sus jugadores es un mundial de fútbol debe ser enorme, yo diría que más para los países donde el fútbol es como una religión, por mencionar solo a Brasil y Argentina, en donde terminar segundos es un fracaso.

Son siete partidos los que deben cargar sobre sus espaldas los aspirantes a la corona, que no son nada comparado a los juegos de una eliminatoria, una Copa América, una Eurocopa o una Liga de Campeones, porque un mundial lo es todo, es el clímax del fútbol. Para llegar a una final, el jugador tiene que sortear toda una serie de dificultades que terminan siendo agotadoras, hasta llegar a ese último juego con el que sueña todo futbolista.




Sin embargo, hoy muchos ven como si todo eso que contempla un mundial fuera como un caramelo, por ejemplo, para selecciones como Brasil, del que nadie puede desconocer la calidad de sus jugadores. No aprendemos de las experiencias pasadas con los mundiales, cada cuatro años seguimos creyendo que una Copa del Mundo se gana con nombres y solo contemplamos que el grado de dificultad para el llamado favorito vendrá únicamente cuando se enfrente a equipos de gran tradición, pero nunca con selecciones chicas como Japón, Corea, Marruecos, por mencionar solo estas tres que se me ocurren.

Hoy, esos siete partidos hay que saberlos jugar, comenzando desde la fase de grupos, porque allí también se puede fracasar comenzando el mundial, Alemania ha quedado eliminado en los dos últimos torneos apenas en sus primeros tres partidos.

En las tres siguientes fases que llevan a una final, la adrenalina sube, los partidos se hacen más complicados por todo lo que se está jugando. Las grandes luminarias y las selecciones pesadas resienten el rigor de toda la presión que se maneja en cada juego. Cuando un peso pesado recibe un gol en contra, puede ocasionar un corto circuito en el cerebro de sus grandes luminarias, que aunque tenga magia en sus pies, son de carne y huesos. Claro que se debe sentir la presión de estar perdiendo, por eso en la mayoría de los casos se desconectan, el equipo se descontrola y si tienen la mala fortuna de llegar hasta el desenlace de una definición por los penales, algunos jugadores verán el arco pequeño y malogran su cobro.

Por eso es que hoy se hace complicado pensar en que Brasil, que siempre parte como uno de los grandes favoritos, gane los mundiales, a pesar de la calidad y magia que imprimen sus jugadores en algunos partidos. Contra Corea del Sur, muchos quedaron maravillados por la exhibición de futbol, de magia y de goles de los sudamericanos, pero ante Croacia ya fue a otro precio.

A muchos les gustaría ver un juego como el que protagonizaron, en cuartos de final, Francia e Inglaterra, que para mi fue una final adelantada. En un sentido figurado, al aficionado le fascina ese intercambio de golpes, que así como emociona en el boxeo, también impresiona en el fútbol. Nos decimos, ojalá que todos los partidos fueran  así. Pero es el ADN de esas dos selecciones, como la de Brasil, Argentina, y otras, que siempre la vamos a ver yendo para adelante.

Pero hay otras selecciones de menos pergaminos que no pueden irse a los golpes contra los pesos pesados, porque sería estúpido, terminarían siendo noqueados, por eso cuando enfrentan a un grande los partidos son menos vistosos para el espectáculo. 

Hay que recordar que son siete partidos que deben jugarse con la cabeza, primero, y luego con los pies, sobre todo después de los octavos de final. Marruecos dio una recital de lo que es saber defenderse, pero el aficionado siempre tiene ojos para ver a los delanteros que hacen magia y que en su mayoría son los que se llevan todos los premios que da el fútbol. Pero saber defenderse también es un arte, igual o más difícil, que saber atacar.

Italia implementó el llamado Catenaccio, que tuvo sus orígenes en Suiza, con el que se educó al plantel en la manera de defender y después en saber atacar. Con ese sistema se hicieron fuertes en la liga y con su selección.

Decía el suizo Karl Rappan, un estudioso del arte de defenderse, que al no tener jugadores con las cualidades técnicas que otros rivales, pudieran ser más competitivos con una estrategia defensiva más fuerte, aunque eso significara retroceder en el campo y concederle al contrario la posesión del balón. La parte difícil, según el europeo, era "llevar la táctica absoluta sin coartar la libertad de pensar y actuar de los jugadores".

Durante los primeros 60 partidos del mundial de Catar, hemos visto selecciones que se han sabido defender ante rivales con mayor historia, sin renunciar al ataque, consiguiendo buenos resultados, caso Japón. Marruecos lo acaba de hacer en sus dos últimos partidos, claro que es natural, que a la gente se le quede más en las retinas el acoso incesante del grande sobre el rival chico, que supo defenderse y que al final salió airoso. Pero estamos hablando de siete partidos que hay que jugarlos primero con la cabeza y después con los pies, en  ese sentido, el equipo marroquí lo ha hecho al pie de la letra, sin renunciar nunca al ataque. No sé si le alcance el miércoles ante Francia, en semifinales.




Cuando Brasil le marcó el gol a los croatas en el primer tiempo extra, después de unos extenuantes 105 minutos (o más), Croacia nunca decayó, mientras los sudamericanos siguieron a la ofensiva, porque eso forma parte de su ADN. Pienso que el punto de inflexión de lo brasileños se dio con querer seguir atacando, cuando en esos casos, la norma dice que hay que congelar el partido, hacer cambios en la retaguardia, para jugar con la desesperación del rival. Entonces vino la respuesta de los europeos con el tanto del empate y el triste drama en la definición de los penales.

Cada cuatro años nos dejamos impresionar con lo que primero nos muestran las selecciones, en un torneo en el que un partido es diferente al otro. España nos maravilló con su goleada ante Costa Rica, pero después fue un saco de decepción, porque no pudo repetir el espectáculo, contrario a Costa Rica, que tuvo fuerza para sobreponerse, derrotó al sorprendente Japón y luego le hizo un partidazo a Alemania.

La vez que Argentina perdió con Arabia Saudita muchos se burlaron de Messi y compañía, sin embargo, hoy los de Scolari están en semifinales, contrario a los brasileños, que habían maravillado antes del mundial con los grandes nombres de su nómina. Para los eruditos, Brasil era el campeón apenas en sus primeros cuatro partidos, hasta que vio su triste realidad frente a Croacia, que para nada importó que hubiera sido superior en la cancha, pero en su momento del gol no fue prudente para haber pensado en que había que jugar con la cabeza y terminar con el espectáculo. Jugar al contragolpe y con la desesperación de los croatas.

 Y así hay otros ejemplos que muestran que en una Copa del Mundo las primeras apariencias no bastan, son siete partidos en los que hay que jugar con inteligencia. Hoy los grandes tienen que aprender a desarticular los sistemas defensivos que le imponen los chicos, y los chicos a saber controlar la ofensiva de los grandes, porque eso lo vamos a seguir viendo cada cuatro años. Cada uno a su manera intentado llegar con vida hasta ese anhelado séptimo partido.

Hoy los mundiales no se ganan solo maravillando con goles en un solo partido, hay que ser inteligentes en todos sus compromisos, el arte de atacar es tan vistoso como el arte de saber defender. Marruecos está en semifinales siendo fiel a un estilo que no cambió a la hora de enfrentar a los dos grandes de la Península Ibérica. 

Las estadísticas de un partido no determinan nada en el contexto de cada selección, lo que al final cuenta en una Copa del Mundo: es cómo se ganó, no cómo se jugó.

        


sábado, 10 de diciembre de 2022

LAS MEMORIAS DE MARRUECOS

UNA MIRADA A CATAR 





Campo Elías Estrada
cestradacamp@gmail.com

Lo que ha está haciendo Marruecos en la Copa del Mundo de Catar muy bien puede ser considerado como una versión en el fútbol de la película Out Of África (fuera de África) o África mía, como se conoce por nuestro continente, que trata sobre las memorias de una dama danesa.

El equipo africano entró a la historia de los mundiales como el primero de ese continente en llegar a una fase semifinal. Pienso que se habían  tardado, porque en un momento otros seleccionados habían dejado un buen precedente, como Camerún, por ejemplo, pero en las últimas citas mundialistas todos se fueron apagando y pasaron sin pena ni gloria, así en algunas ocasiones hayan sorteado la primera fase.

Marruecos había terminado primero en su grupo con 7 puntos gracias a sus dos victorias sobre Bélgica, Canadá y a su empate sin goles ante Croacia. En su choque de octavos de final, muchos en España pensaban que tenían aseguro su pase a los cuartos de final antes de enfrentar a los africanos.

España, en octavos de final, y este sábado Portugal, en cuartos de final, vivieron su propia película de terror con los africanos, cada uno a su manera. Al primero lo eliminaron desde los puntos penales, con una actuación memorable de su portero Yassine Bounou, y al segundo con un gol. En los dos partidos, con la particularidad de saberse defender con mucho temple y hacer daño con sus rápidos delanteros. El próximo miércoles enfrentarán a Francia en semifinales.




Lo de este sábado ante los portugueses, puede verse como la continuación de ese espíritu guerrero que han presentado los marroquíes en las dos fases cruciales de la Copa del Mundo, que es donde se cocina el verdadero mundial. Ninguno de los dos países ibéricos pudo arrodillar a los africanos, que como sea, se han robado los aplausos y la admiración de propios y extraños, entre esos me incluyo.

El fútbol o el equipo, es "un estado de ánimo", escribió una vez el exfutbolistas argentino Jorge Valdano. En una charla, el sudamericano llegó a decir, que "en primer lugar hay que lograr que cada integrante de un equipo sea capaz de liderarse a sí mismo y luego que el líder general sea un especialista en cada persona que tenga bajo su responsabilidad”.

Hoy, Marruecos experimenta un excelente estado de ánimo, seguramente porque sus jugadores y su entrenador, Walid Regragui, se lo creyeron.

Este sábado ante Portugal, Yousser En Nesyri anotó de cabeza a los 42 minutos, con un salto impresionante, en el que se anticipó el portero Diogo Costa. 

Fue impresionado y a la vez admirable, ver cómo Marruecos cuidó con todas sus energías ese gol, ante el desenfrenado acoso que mantuvo Portugal en casi toda la segunda mitad sobre la portería de Bounou, que como ante España en los penales, volvió a ser determinante para dejar sin goles la cabaña marroquí, en cuatro de los cinco partidos que llevan en Catar.

 El gran cancerbero africano no estuvo en el partido ante Bélgica, lo que es una muestra que los porteros han estado bien respaldados por la línea defensiva, que ha lucido contundente en los dos últimos partidos.

Los africanos solo han recibido un gol en sus cinco partidos, el único se los marcó Canadá. Entonces, por lo que hemos visto de los marroquíes contra España y Portugal, no hace falta explicar el por qué de eso.

Desde el portero Bounou, pasando por su capitán Saiss, Soufal, Nesyri, Ziyech, Amallah y sobre todo, Azzedine Ounhi, el número 8 en su camiseta, entre otros, dejaron el orgullo africano en estos últimos dos partidos. Cuando uno ve cómo el continente africano nutre de tantos buenos futbolistas a las selecciones europeas, nos damos cuenta que lo que hizo Marruecos no es ninguna sorpresa.

España y Portugal no pudieron derribar a los marroquíes. Los africanos lucieron compactos, por momentos impasables, no dieron mayores libertades a sus oponentes, a pesar de todo el esfuerzo que mostraron los portugueses para empatar el partido. Si lo hubiera igualado, habría sido un premio a su valentía.

Marruecos finalmente se coló entre los cuatros mejores del mundial. Hoy ante Portugal mostraron que con un gol también basta para ganar un partido. Como en la película Out of África, que trata sobre las memorias de un personaje femenino, en Catar, Marruecos está dejando un precedente o, mejor dicho, sus memorias.

Bienvenido a semifinales.



viernes, 9 de diciembre de 2022

FUSILAN A BRASIL, ARGENTINA SOBREVIVE

UNA MIRADA A CATAR 



Lionel Messi celebra con Emiliano Martínez   FOTO/fifa.com




Campo Elías Estrada
cestradacampo@gmail.com


El fútbol es la "dinámica de lo impensado", escribió en 1967 el periodista argentino Dante Panzeri. "Por más orden que busquemos, por más ciencia que hagamos, el partido se decidirá por el arte de lo imprevisto".

Se puede decir, que con esta filosofía Croacia eliminó por los penales a Brasil en los cuartos de final. Cuando se pensaba que el individualismo de los sudamericanos prevalecería sobre el estilo menos brillante de los jugadores europeos, Bruno Petkovic se inventó un gol, once minutos después de que Neymar hiciera uno de antología.

 ¿Cuál fue la diferencia entre los dos goles? Tal vez el del brasileño fue más brillante por la manera como se gestó, pero el del croata fue certero, una llegada por la izquierda y un remate con algo de dificultad. Petkovic tuvo claridad mental para pensar y actuar después de haber recibido un balde de agua fría con el gol de Neymar, en pleno tiempo suplementario.   

Un canal español le preguntaba al final del partido al jugador croata, Mateo Kovacic, que cuál había sido la clave para volver a salir airosos de esa misma experiencia que les tocó sufrir hace cuatro años en el Mundial de Rusia, cuando eliminaron por la misma vía al seleccionado anfitrión. "Carácter", fue su respuesta. Eso fue lo que todos vimos en la cancha.

En la definición de los penales, su portero Dominik Livakovic volvió a ponerse la capa de héroe como lo hizo ante Japón.


En el 2018, Croacia perdió la final ante Francia, en el tiempo reglamentario, pero para llegar al último partido tuvo que ganar dos encuentros en la definición de penales, en los octavos y los cuartos de final, y en las semifinales consiguió su tiquete para la final ganando en tiempos suplementarios. Es decir, que los croatas habían jugado un partido de más en el mundial, sumando los 30 minutos de sus tres partidos.

Ahora en Catar, Croacia lleva 60 minutos, más los alargues, en sus dos definiciones de octavos y cuartos de final.

Hoy pocos pensarían que los croatas derrotaran a Brasil, pero terminaron empatados 1-1. Parece como si los europeos se hubieran preparado mejor para ganar el partido, que los brasileños. Se defendieron con orden, sus laterales llevaron peligro, sobre todo en el primer tiempo. Fue un equipo muy solidario en todos los terrenos del campo. Hicieron un arte a la hora de defenderse. Muy buenos en las coberturas, lo que provocó la salida de Vinicius, que fue controlado con su estratégia.

En el segundo tiempo Brasil tuvo que emplearse a fondo con algunas llegadas de peligro que solucionó "San" Livakovic. En los tiempos extras Brasil lo intentó de nuevo, y los croatas respondieron, una muestra de esa rivalidad se dio con los dos goles, en donde los europeos no le dieron mucho tiempo a los brasileños para la celebración.

Al final, Brasil quedó eliminado, para muchos sorpresivamente, aunque en la cancha no fue así, porque se enfrentó al mejor rival en sus cinco partidos que disputó en Catar. Un equipo que llegó a los cuartos de final con perfil bajo, con jugadores de mucho sacrificio,  solo para mencionar a su estrella Luka Modric, un plantel con oficio que no solo estudió al pentacampeón, sino que lo maniató en la cancha.




Brasil es una selección mediática, siempre llega como favorita a los mundiales, pero el resultado final ha sido el mismo después de 2002 cuando consiguió su quinto título. Sus verdugos han sido equipos europeos, unos con más pergaminos que otros. Cuando se le paran y se fajan sin temerle, se repiten estas mismas situaciones que hoy se vivieron en Catar.

Por fortuna para Sudamérica, Argentina salvó el honor del cono sur y eliminó a Países Bajos en la definición de los penales.

Antes del partido pensé que Argentina la iba a tener más difícil, por lo que había mostrado Países bajos en los octavos de final, pero como he repetido en este mismo espacio, ningún partido se parece a otro.

Para los que quieren ver explosiva a Argentina, no creo que la veamos así. Ellos siempre han hecho buen uso de la rotación del balón, con movimientos oportunos, y así van tejiendo su camino al gol, de esa manera consiguió meterle hoy dos goles a Países Bajos. Inexplicablemente le descontaron a los Scaloni y sobre la reposición le empataron, con una jugaba boba. Ya en los penales, Emiliano Martínez se vistió de héroe atajando dos disparos, el resto del trabajo lo hicieron los cobradores, entre ellos Messi, que había marcado de penal el segundo gol de los argentinos.

En la Copa del Mundo de 2014, Argentina también había derrotado a Países Bajos en la definición de penales, en semifinales.

Ahora, el próximo martes Argentina enfrenta a Croacia en semifinales. Tal vez no veamos el mismo partido que tuvieron cada uno en sus llaves de cuartos de final, pero como sea, no deja de ser un duelo de infarto, yo diría que más para los sudamericanos, por lo que representa el fútbol para los argentinos.


 




jueves, 8 de diciembre de 2022

HORA DE REÍR 0 LLORAR

UNA MIRADA A CATAR 





Campo Elías Estrada
cestradacampo@gmail.com


La última vez que Argentina y Brasil fueron eliminados, en cuartos de final, sucedió durante el mundial de Sudáfrica 2010. Alemania goleó sin piedad 4-0 al equipo que dirigía Diego Armando Maradona, mientras que Países Bajos remontó y ganó 2-1, en un partido raro para los de Dunga.

Digo que raro, porque Brasil ganaba desde los diez minutos con un gol de Robinho y tuvo para haber metido, por los dos más en el primer tiempo, ante un equipo arrinconado por los sudamericanos, que era dirigido por Bert van Marwinjk. Después, en el segundo tiempo, Países Bajos empató con un autogol, allí fue entonces cuando los brasileños perdieron el control emocional y terminaron recibiendo otro gol más. Al día siguiente, Alemania despachaba a los argentinos.

En la Copa de Mundo de 2014, Argentina disputó la final contra Alemania, mientras que el anfitrión recibió su peor paliza en un mundial, con ese recordado 7-1 que le metieron los teutones en semifinales. Fue lo más cerca que estuvimos de ver una final soñada entre los dos colosos de Sudamérica. 

En el 2014, los argentinos eliminaron en semifinales a Países Bajos en penales, luego de empatar sin goles en el tiempo reglamentario.

Hace cuatro años, en el mundial ruso, Francia despachó a la Argentina en octavos de final y Brasil cayó ante Bélgica, en cuartos de final.

Y así hay más resultados entre los dos colosos de Sudamérica y los europeos, en el que unos y otros se han repartido las victorias y las derrotas. Este viernes, se abre otro capítulo más en los cuartos de final del Mundial de Catar 2022.

La sensación que dejaron, en los octavos de final, los cuatro seleccionados que se enfrentarán este viernes 9, fue la de un Brasil y Países Bajos explosivos, comparado con lo que hicieron Argentina y Croacia. Desde esta óptica todo hace indicar que los dos primeros parten como favoritos.

Holandeses,  celebran.  FOTO/fifa.com



Sin embargo, este mundial nos mostró varios ejemplos en los primeros 56 partidos, como para pensar que no todos los juegos son iguales, ni que hay enemigo pequeño. En en los octavos de final, por ejemplo, donde comenzó a cocinarse el mundial, España jamás se imaginó que Marruecos lo terminaría eliminando.

Países Bajos me impresionó contra Estados Unidos. Lucieron muy rápidos, fuertes y contundentes cuando pisan el área chica del rival. Gakpo, Depay, De Jong, Blind, Van Dijk, Timber, Klaassen, De Roon y su portero Nooppert, hicieron su mejor presentación. 

Argentina, su rival en cuartos de final, presentó otro estilo con otro ritmo. Tal vez les ha costado mostrarnos lo que le vimos en la eliminatoria, inclusive,  en su victoria de octavos pasó apuros sobre el final del partido, pero entre sus virtudes y defectos,  tienen su mejor arma para hacer daño cuando el balón está en sus pies. Saben hacerlo rotar bien y hasta el momento es la cualidad que lo tiene entre los mejores ochos del torneo. Por fortuna, Julián Álvarez apareció con goles, en un momento dulce con las redes.




Jugador por jugador, Argentina es un equipo compacto, aunque hoy todas las miradas se las sigue llevando su 10 Lionel Messi. Han pasado problemas para cuando lo atacan con rapidez, pero consiguieron llegar a esta loma de cuartos de final sobreponiéndose a su primer traspiés que tuvo con Arabia Saudita.

Países Bajos todavía no ha sufrido una derrota (lleva tres victorias y 1 empate), han venido de menos a más, y aunque dejaron una buena impresión en los octavos de final, van a enfrentar a un seleccionado con oficio en estos menesteres. Veremos quién se aplica mejor al sistema de juego que propongan cada uno.

Brasileños, celebran.  FOTO/fifa.com



Entre los cuatro seleccionados que juegan este viernes, tal vez Brasil fue el que más impactó por su explosión ofensiva, en cambio, Croacia, tuvo que sufrir para eliminar por la vía de los penales a Japón. El equipo que lidera Luka Modric llega con perfil bajo, pero es de cuidado. Es el actual subcampeón, que me imagino van a dejar el cuero en la cancha.

Croacia y Argentina no nos han mostrado todavía su mejor versión. Contra Brasil y Países Bajos es una oportunidad para pensar en marcar la diferencia.

Brasil podrá lucir muy favorito y todo, pero nunca se puede confiar de su juego bonito, este viernes tendrá a un rival trabajador, sin el lucimiento personal de los sudamericanos, pero con jugadores sufridos, de experiencia, con oficio, que ya saben lo que es llegar a estas instancias de un mundial.

Es obvio que quiero ver una semifinal sudamericana, pero para ello Argentina y Brasil tendrán que jugar su mejor partido, ante dos rivales que la vida igual les está ofreciendo esta oportunidad deportiva, para soñar con llegar a la fase de los mejores cuatro.

Definitivamente, este viernes será de infarto. Dios quiera que veamos seguir en la fiesta a los dos colosos sudamericanos, o al menos a uno. Sería terrible que este fuera una "viernes negro" para los últimos representantes de América.

La mejor de las suertes para Brasil y Argentina.