lunes, 22 de junio de 2026

LOS REYES DEL GOL EN MUNDIALES

 COPA DEL MUNDO 2026







Campo Elías Estrada Agreda
cestradacampo@gmail.com


A dos días de cumplir sus 39 años, el argentino Lionel Messi se convirtió este lunes 22 de junio en el jugador con más goles en las Copas del Mundo, con 18 tantos, al conseguir los dos goles con los que Argentina doblegó a Austria (2-0) en Dallas, en la segunda fecha del grupo J de la Copa del Mundo 2026.

El 10 argentino había empatado la marca de 16 goles del alemán Miroslav Klose, el pasado martes 16 de junio, cuando anotó los tres goles con que Argentina goleó a Argelia (3-0).

Klose había implantado su marca de 16 goles durante la Copa del Mundo de Brasil 2014.

Messi está al frente entre los máximos artilleros del Mundial 2026 con cinco goles en dos partidos.

FONTAINE, ÚNICO

En el marco de los goleadores de los mundiales, el fútbol recuerda al francés Just Fontaine, cuando en el Mundial de Suecia de 1958, anotó 13 goles con Francia de un solo totazo en el torneo, que hoy se hace impensable que alguien lo repita.

Hijo de padre francés y madre española, Fontaine nació en Marrakech, Marruecos,  participando con 24 años en la Copa del Mundo en la que alcanzó a llegar hasta semifinales.

Con la selección de Francia, Fontaine marcó 6 goles en la fase de grupos: 3 a Paraguay, 2 a Yugoslavia y 1 a Escocia. Dos más los alcanzó ante Irlanda del Norte, en cuartos de final, 1 frente a Brasil, en semifinales, y 4 contra Alemania Occidental, en el partido por el tercer lugar.

Cuenta la leyenda, en un relato en la FIFA, que Fontaine desobedeciendo las órdenes, solo se llevó un par de botas a Escandinavia porque no esperaba jugar. Sin embargo, varias lesiones obligaron al entrenador Albert Batteux a convocarlo para el primer partido contra Paraguay. La euforia de Fontaine se convirtió rápidamente en agonía cuando, en el último entrenamiento, se le rompió una de sus botas. "Me quedé destrozado" recordaba Fontaine. "Pensé que mi oportunidad se había espumado".

Solo un jugador tenía la misma talla de pie de Fontaine. Se trataba de un compañero que competía con él por un puesto en la delantera. Sin embargo, Stéfane Bruey le sacó del apuro, prestándole amablemente sus botas.

Los 13 goles de Fontaine como máximo artillero de los mundiales perduraron hasta la Copa del Mundo de Alemania Occidental de 1974, cuando apareció el pequeño bombardero alemán, Gerd Müller, para superarlo con 14 goles, los primeros 10 tantos alcanzados en el Mundial de 1970 y 4 en 1974.

Treinta y dos años más tarde apareció el brasileño Ronaldo Nazario, para superar la marca de Müller durante la Copa del Mundo de Alemania 2006, con 15 goles. Acto seguido hizo su presencia el alemán Klose, para superar el registro del sudamericano con un gol más, en el Mundial de Brasil 2014. Luego apareció Messi, en su sexto Mundial, para igualar y superar los 16 goles del alemán, en la presente Copa del Mundo del 2026.

MBAPPÉ, AL ACECHO

Sin embargo, el récord de Messi peligra con el francés Kylian Mbappé, que suma 16 goles en tres Mundiales: 4 en la Copa de Mundo de Rusia 2018, 8 en el 2022 y 4 en el 2026, con dos dobletes ante Senegal e Iraq. 

Con 27 años de edad y con una selección favorita para jugar los ocho partidos del Mundial, el delantero del Real Madrid se perfila como el único de los artilleros de esta Copa del Mundo en pelearle en este mismo torneo, el nuevo registro de goles al 10 argentino.    

OTRA HORA DE LA VERDAD

TIRO A GOL 




Foto/FEPAFUT




Campo Elías Estrada Agreda
cestradacampo@gmail.com


Después de toda esa pasión descomunal que se vivió antes y durante el primer partido contra Ghana, las aguas volvieron a su nivel, es notorio que la decepción que provocó la derrota ante los africanos mermó en algo toda esa energía de entusiasmo. Ahora, en vísperas de su partido de este martes 23 ante Croacia, el perfil ha bajado, pero continúan las esperanzas de que Panamá pueda conseguir el milagro en la Copa del Mundo 2026. Los sueños nunca terminan en un Mundial. 

Ahora, sin la presión en que se convirtió ese primer partido que no se supo asimilar, se pudiera decir que Panamá enfrentará su segundo encuentro con cabeza más fría, sin tener encima todo ese peso emocional que conllevó su choque inicial, pero todavía con la presión que debe de existir en cada encuentro de un Mundial, cuando los 11 jugadores salen a la cancha en medio de miles de personas que abarrotan el estadio y pensando en que afuera de ese recinto habrán millones de personas viéndolos por la televisión.

El partido contra Croacia, que viene herida por su derrota con los ingleses, es más difícil que el de los ghaneses. Al momento del sorteo se pensó que los dos europeos eran los dueños de los dos primeros lugares, pero la derrota de los croatas el miércoles los puso cuartos en el grupo L y frente a Panamá, pensarán ellos, es hora de recuperar terreno.

Pero más allá de lo que se diga o no se diga de este segundo partido, Panamá está siendo medida con los resultados que tuvieron otros países de CONCACAF, que sorprendieron en la segunda fecha. Canadá consiguió apenas su primera victoria en tres mundiales, para lo que necesitó de ocho partidos. México venció a Corea del Sur. Estados Unidos hizo lo propio ante Turquía. Curazao, por su parte, hizo historia en su primer mundial con el primer punto en su segunda salida. Solo Haití desentonó ante Brasil.

Son presiones externas, sumadas a lo que hemos visto en los partidos del Mundial y que nos lleva a preguntarnos ¿Por qué Panamá no puede hacer lo mismo? Por ejemplo, en los partidos de Congo ante Portugal y de Cabo Verde frente a España y Uruguay, por citar solo estos dos casos.

Foto/FEPAFUT



Pero mejor todavía con lo que hemos visto de Curazao, que después de haber sido goleado por Alemania (7-1) en su primer partido, le sacó un monumental empate sin goles a Ecuador. Es lo más destacado por el momento de un seleccionado chico de la CONCACAF.

Ese es el espejo en el que debe mirarse la selección de Panamá. Los partidos se ganan en la cancha, no en las conferencias de prensa, señalando que no se le teme a ningún rival. 

Desde el mismo día que se hizo el sorteo del Mundial, expuse en este mismo espacio, que por categoría e historia, el cuarto puesto estaba destinado para Panamá, pero que por jugarse por primera vez con 48 países, existía un colchón de posibilidades con los mejores ocho terceros lugares, entre los que Panamá podía soñar junto a otros países sin historia en las Copas del Mundo, en aras de cambiar su destino y su historia. De allí nació toda esa efervescencia con su partido ante Ghana, que por lo que representan los dos europeos, los africanos eran un rival, en el papel "accesible", para utilizar un término esperanzador.

Panamá ha tenido la mala suerte de haber sido sorteada en dos grupos difíciles en sus dos Copas del Mundo, pero aún así, en esta del 2026, la selección se midió sin complejos a Ghana en su primera partido y aunque se haya llevado la derrota in extremis, internacionalmente se ganó la admiración de muchos, por el carácter que mostró en la mayor parte del compromiso. Muchos se lamentaron de su mala suerte y todos hablaron de merecimiento.

El partido con Ghana es una muestra de lo complejo y duro que es una Copa del Mundo, por mucho que hoy se diga que se pudo haber ganado o por lo menos haber empatado. Y aunque lo que hoy nos compete es hablar de Croacia y no de lo que ya pasó, si voy a dejar una reflexión, por si contra los europeos se llegara a repetir. Nunca se sabe. 

Para una selección chica como Panamá, Curazao, Haití, Cabo Verde, República de Congo, Catar, etc..cada jugador tiene que dejar el pellejo en el terreno y el equipo en aprovechar las escasas oportunidades de gol que se les presente, porque los más grandes, como Ghana, con una que tenga es suficiente para vacunarte.

En el partido contra Ghana, los 11 inicialistas hicieron un extraordinario primer tiempo, impensable para muchos, pero cuando Ghana se despertó en el segundo tiempo la historia fue otra. Con más fortaleza y oficio que los nuestros, cambió el patrón del partido con respecto a la primera mitad cuando los de Christiansen mandaron. 

En la parte baja de los segundos 45 minutos, Panamá llegó a estar débil e, irónicamente, con los cambios el equipo se debilitó más. Y aunque haya que culpar al entrenador por los cambios que hizo, aunque no era su intención, me parece que los jugadores también son parte del problema, porque desde la banca los que esperan jugar tienen que darse cuenta de cómo sus compañeros están dando la vida en cada corrida que hacen. Por eso cuando entra un nuevo jugador, su deber es hacerlo con la misma actitud del que reemplazan, para darle oxígeno al equipo y mejorarlo, no para desmejorar, como fue el final de esa primera película.

Este martes pudiera pasar lo mismo si Panamá hace un buen partido ante Croacia, los cambios tienen que ayudar a soportar lo que reste del partido, porque de lo contrario, sería mejor terminar con los 11 que comenzaron.

Frente a Croacia será otra película. No sé con quienes comience Christiansen, pero a mi parecer,  por lo que hicieron los 11 que iniciaron contra Ghana, yo repitiera con ellos mismos, como premio, porque se ganaron su derecho, al menos que alguien no pueda jugar por estar golpeado. Me sentiría confiado con estos que hicieron delirar a todo un país después de ese impresionante primer tiempo. Los 11 ya quedaron curtidos con eso que llaman miedo escénico.

En la previa de este martes, en Toronto, no se trata de que haya buena vibra con la selección, son los jugadores los que tienen que hacer su trabajo. Si no pueden estar a la altura de su rival, tienen que buscar argumentos propios para sostenerse y dar la batalla, pero como equipo y respaldados por los jugadores que entren de emergentes.

Curazao dio una lección de que sí se puede levantarse cuando alguien se lo propone. En una Copa del Mundo los más grandes salen a ganar, los chicos a sorprender, pero si en medio de todo a uno de estos chicos las fuerzas no le dan sobre el final por el desgaste del partido, como estaba pasando contra Ghana, hay que recuperar el esfuerzo con alcanzar un punto, que en un mundial, para un seleccionado chico, es como una victoria. Eso también es competir. 
 
Suerte a la selección. ¡Sorpréndanos!!

jueves, 18 de junio de 2026

UN PARTIDO TRAMPA

TIRO A GOL 







Campo Elías Estrada Agreda
cestradacampo@gmail.com


Lo que más me inquietaba antes del partido contra Ghana, era que en medio de toda esa euforia que se había creado, se fuera a dar un resultado como el de este miércoles en Toronto, pero jamás de la manera como sucedió, que tampoco es ninguna sorpresa, porque en Panamá ya estamos curtidos con este tipo de finales. No es la primera vez.

Al aficionado se lo había preparado y también él mismo se había hecho a la idea de que Panamá iba a salir con la victoria en su primer partido del grupo L, que más que un debut, parecía a un partido de una final, porque la euforia fue total. El ambiente que se había preparado era como para una victoria, sin importar mucho el rival y sin medir las consecuencias en caso de una derrota. Claro, la manera cómo se perdió saca de casillas al más paciente de los pacientes, en un deporte tan apasionado donde la Copa del Mundo es el climax de todo jugador y del mismo fanático. 

Lamentablemente, en este tipo de desenlaces, los que en la vispera veneraban, enaltecían, exaltaban, elogiaban y hablaban maravillas de sus jugadores y de su entrenador, terminaron maldiciéndolos con toda una serie de epítetos malsanos producto de la rabia y de la decepción.

Ya en lo deportivo, en el plano personal, me gustó la selección, sobre todo la del primer tiempo. Mientras veía a los jugadores desempeñarse sin complejos, me decía que así se juegan los Mundiales, con garra, entrega, yendo al ataque, defendiendo bien, encimando. Maravillado por lo que veía de Ramos y compañía. Sin embargo, siempre queda la duda cuando termina un primer tiempo, porque en una Copa del Mundo, cada tiempo es como un partido nuevo.

En el intermedio me quedó la sensación de que Panamá le había pasado por encima de Ghana, que antes había estado en cuatro Copas del Mundo con 15 partidos jugados, 5 victorias, 3 empates y 7 derrotas. No era ningún pintado en la pared. Hablando en términos boxísticos, se lo habia puesto mal, pero nunca se le había dado un golpe de gracia.

El segundo tiempo fue diferente, a pesar de Panamá mantuvo el mismo ímpetu, Ghana se fue despertando, pero sin ser nada del otro mundo, pero su físico era mejor que el de los nuestros. Cuando llegó un momento en que Ghana acosó bastante, nos salvó el llamado a hidratación.

Por más que uno haga conjeturas de lo que fue o no sucedió, me parece que la selección apostaba a los tres puntos, porque en su interior tenían la sensación de que se podía. El problema con este tipo de partidos, es que para ganarlo tienes que tener consistencia, mantener la fuerza, la garra, el orden y la concentración.

Tal vez el pecado que yo vi en la selección, volviendo a hablar en términos boxísticos, es que en los últimos minutos los nuestros se quisieron ir a golpes con los africanos, que se veían más fuertes. Se les perdió el respeto a pesar de su historia en el torneo y siempre se intentó hacerle daño, pero sin poder darle el golpe certero, fallando mucho de lo que se le tiró, ellos se defendieron e intentaron sorprender con sus esporádicas salidas, hasta que en una de ellas dieron un solo golpe que fue suficiente para apagar cualquier esperanza de los panameños.

Si bien, la ambición de Christiansen y sus jugadores era hacer historia con una victoria, en la cancha se veía que no  había manera de conseguirla, porque su rival ya no era el del primer tiempo. No se reguló el ritmo, para ir por lo menos por un empate, que para un primerizo como Panamá hubiera sido un punto de oro.

Miremos, en Centroamérica, solo Costa Rica ha ganado partidos en seis Mundiales, mientras que Honduras en sus tres participaciones, solo ha empatado tres veces y ha perdido seis juegos, El Salvador no ha marcado ningún punto en sus seis partidos de dos Copas del Mundo. Canadá, recien, vino a conseguir su primer punto en tres Mundiales con el 1-1 ante Bosnia y Herzegovina.

No es fácil ganar en una Copa del Mundo y siempre se hace hasta difícil sacar un empate, así Cabo Verde lo haya hecho ver fácil ante España o República del Congo, también lo haya hecho ver así cuando sorprendido a Portugal con un empate a un gol, en esta Copa de Mundo 2026.

Pero al final, ese ímpetu con el que se ha manejado la selección en la era del entrenador danés, lo volvió a traicionar. Se juega bonito afuera del área chica del rival, donde no se hace daño, y en las pocas ocasiones que tienen, no son contundentes, porque no se generan llegadas claras.

En la jugada que antecedió a la barrida suicida de Córdoba, cuando el balón estaba en el medio de campo, Díaz, que había entrado en el segundo tiempo, pierde el balón y no lo pelea, se queda caminando mientras deja al ghanés que se vaya yendo sin exigirlo, mientras algunos a su alrededor se veían agotados, de esa desatención se gestó el último pase al que  no pudo llegar Córdoba, para luego terminarse con la jugada del único gol del partido.

Históricamente, al jugador panameño le ha faltado jerarquía en los momentos cruciales. Contra este Ghana, que no fue el equipo de otros mundiales, se dejaron llevar de la ilusión de una primera victoria. Claro que se le pudo haber anotado un gol en el primer tiempo, cuando se lo tuvo contra las cuerdas, pero no hubo fuerzas. Ta vez el resultado sea engañoso o injusto, por la manera como se dio el partido, pero el fútbol no es de merecimientos. Panamá tuvo un error y con el perdió, Ghana tuvo una oportunidad y con ella ganó. Así es el Mundial.

El resultado nos vuelve a dejar con los lamentos de siempre, "casi", "fuimos mejores", "fue injusto" y "no merecimos perder", esta vez en el marco de una Copa del Mundo donde Panamá tuvo su grupo de la muerte.

Todavía quedan dos encuentros que habrá que afrontarlo con más inteligencia, pasando la página y pensando en las cosas positivas que dejó este primer partido. 

Esto es una Copa del Mundo, diferente al resto, de la que todavía hay que aprender, sobre todo para un país pequeño y todavia inocente como el nuestro en esto de los Mundiales.

Por todo lo que se manejó en este primer choque, me parece que este encuentro contra Ghana resultó siendo un partido trampa.


(En el fútbol, un partido trampa es cuando indirectamente se cae en un exceso de confianza, se subestima la historia, se piensa en una cosa cuando la realidad puede ser otra). 

miércoles, 17 de junio de 2026

MESSI, ¿CUÁNDO VAS A PARAR?

TIRO A GOL 



Foto/FIFA




Campo Elías Estrada Agreda
cestradacampo@gmail.com


Hace cuatro años pensé, que la Copa del Mundo de Catar 2022 era el último capítulo en el libro de Lionel Messi. Pensé que era un premio a todo lo que le había dado al fútbol, que a sus 35 años ya se podía retirar por la puerta grande.

Por esos mismos días, cuando los argentinos celebraron en casa junto a su gente, su tercera Copa del Mundo, algunos periodistas le preguntaban al entrenador Lionel Scaloni, que era obvio iba a continuar al frente del equipo, y asumiendo que clasificarían a la Copa del 2026, que si por su cabeza le pasaba la idea de llevar a Messi a su sexto mundial.

Desde entonces han pasado casi cuatro años y Lionel Messi acaba de sorprender al mundo al conseguir los tres goles con que Argentina goleó 3-0 a Argelia, en el debut del grupo J de la Copa del Mundo 2026. ¿Quién se lo iba a imaginar?

El 10 de Argentina cumple 39 años el próximo 24 de junio. Ya con sus 38 años el argentino igualó, superó y seguirá mejorando varios récords en la Copa del Mundo.

Después del Mundial de Catar, Messi se fue a respirar otros aires con el Inter Miami, en la Major League Soccer (MLS) y allá el aumento en su crecimiento de goles, asistencias y títulos se mantuvo en desarrollo.

Según datos que encontré por la internet, desde su llegada al Inter Miami, el 21 de julio del 2023, Messi suma 90 goles y 49 asistencias en los 103 partidos con el club estadounidense, en sus cuatro temporadas. Su palmarés en el club son: 1 leagues Cup 2023, 1 Conferencia Este 2025 y 1 MLS 2025.

Mientras el argentino se recreaba con sus goles en el fútbol estadounidense, sus detractores señalaban que en la MLS cualquiera podía ser goleador, pero el que sabe, sabe, como me decía una maestra, Messi regresó a la selección para ganar la Copa América, jugó la eliminatoria sudamericana en donde fue el máximo artillero de la competencia con 8 goles y clasificó a su sexta Copa del Mundo.

Este martes 16 de junio en Kansas City, la magia de Lionel Messi apareció a sus 38 años y 357 días, con su hat trick (17, 60 y 78 minutos). Dos de sus tres goles fueron con el sello del 10 argentino, cuando le dan unos metros de espacio para rematar de lejos.

Me dio la impresión que ante Argelia corrió más que en la Copa del Mundo 2022, porque está de más decir, que Messi es el único jugador que tiene licencia para caminar en la cancha.

El 10 argentino son de esos jugadores que no necesitan correr, aunque en un Mundial el que que no corre no puede jugar, pero el crack de la albiceleste es una excepción, porque tiene licencia para hacerlo, no necesita correr, corre lo necesario. Mientras camina va divisando el panorama y se prepara para cuando se junta con el balón, entonces cuando lo tiene, el peligro se hace inminente para el rival.

A sus 38 años, por su vasta experiencia e inteligencia, sabe ubicarse, mucha gente dice que el balón siempre le cae a sus pies, pero él lo busca, como en el gol que remató cuando el portero de Argelia dio rebote, él había comenzado la jugada y corrió para ubicarse en el lugar en que su sexto sentido se lo dice.

Messi alcanzó sus tres goles en su partido número 200 con su selección, que lo convierten en el jugador más adulto en marcar un hat trick en un Mundial, además de igualar la marca de más goles en los mundiales, con un número de 16, que tenía el alemán Miroslav Klose e, igualmente, se erigió en el primer futbolista en jugar en seis Copas del Mundo, entre otros nuevos registros que seguramente mejorará.

No sé qué pasará de aquí en adelante, pero Lionel Messi vuelve a estar en el primer plano del fútbol mundial. No se cansa de hacer goles, no se cansa de jugar, pasan los años y es lo mismo: los narradores continúan cantando sus goles y el público coreando su nombre. Un grande de todos los tiempos.

¿Cuándo vas a parar?

lunes, 15 de junio de 2026

EL PELIGRO CON GHANA


 TIRO A GOL

Foto/FEPAFUT




Campo Elías Estrada Agreda
cestradacampo@gmail.com


Panamá fue última entre los 32 participantes del Mundial de Rusia 2018, para Catar 2022 no clasificó, pero ahora que está como única representante de Centroamérica para la Copa del Mundo 2026, todos la quieren ver en la siguiente fase, incluso hasta esperando que repita lo que hizo Costa Rica en el Mundial del 2014.

Y todo vale cuando se juega una Copa del Mundo, porque soñar está permitido. Si sueñan los países grandes por alcanzar otra copa para su vitrina de trofeos, también tienen derecho de soñar los más chicos como Panamá, por ganar un primer partido en su segunda cita a un Mundial. Nadie está exento de soñar.  

Todo ese entusiasmo tampoco es ajeno en el seno del seleccionado nacional. Recientemente, Ismael Díaz sacó ese boxeador que lleva el panameño por dentro a raíz de sus tantos campeones mundiales, cuando señaló, que por todo lo que ha alcanzado Panamá, estaba convencido que se le puede competir a cualquier selección y "no le tememos a nadie".

Sin embargo, dentro de toda esta euforia que ha despertado este primer partido en la Copa del Mundo 2026, los jugadores de la selección tienen que tener los pies sobre la tierra y no dejarse influenciar mentalmente por toda esa corriente de entusiasmo que se vive por las redes sociales entre aficionados, medios, ex jugadores y periodistas.

Foto/FEPAFUT



A diferencia del Mundial del 2018, cuando Panamá le tocó enfrentar primero a Bélgica e Inglaterra y de último a Túnez, en esta Copa del Mundo 2026 le tocó a la inversa, primero enfrenta a Ghana y luego a Croacia e Inglaterra, en dos grupos que igual han sido "de la muerte" para los nuestros y sobre todo este último, que en el papel es más difícil.

La diferencia con este Mundial radica en que el miércoles 17 se comienza con Ghana, un rival de menor categoría comparándolo con los dos europeos. "Más accesible", para decirlo en un término esperanzador. Frente a esa lógica, Panamá aspira a pelear, por lo menos, por el tercer lugar del grupo con los africanos, en un torneo en el que por jugarse por primera vez con 48 países repartidos en 12 grupos, da más opción de clasificar a los terceros lugares, ahora los ocho mejores terceros avanzan a los dieciseisavos de final, donde quedarán los 32 países que seguirán en contienda. 

El entusiasmo de ver a Panamá clasificarse aumentó por el hecho de que Ghana no ha ganado en sus últimos amistosos, que tuvo un cambio de entrenador -aunque el que llegó, Queiroz, es de mucha experiencia-, que está más abajo en el ranking que los nuestros 34 por 73 y que recientemente no le dieron visado a un importante jugador ghanés. Todo esto abre las esperanzas para soñar con alcanzar, por lo menos, el primer triunfo en un Mundial.

Hasta allí todo bien. Sin embargo, lo preocupante es que los jugadores, indirectamente, se vayan a meter en toda esa corriente de entusiasmo desmesurado que se vive por las redes sociales y que pierdan la perspectiva de lo que verdaderamente representa este primer partido.

Foto/FEPAFUT



Por todo lo que hay detrás de ese juego con Ghana, este primer partido se presenta como una final para Panamá, así sea el primer juego del grupo. Con un empate o una victoria, la selección estuviera haciendo historia en su segunda participación después de hacer sido la colera en el 2018, pero en caso de un traspiés, la decepción sería enorme frente a las expectativas que se han creado cuando todavía le restaría enfrentar a Croacia e Inglaterra. 

En Copas del Mundo, Ghana jugará su quinto torneo, en sus primeras cuatro ediciones este fue su panorama. En el 2006 avanzaron hasta los octavos de final y en el 2010 estuvo a un tris de clasificar a las semifinales. En sus dos últimas apariciones no pasaron de la fase de grupos, pero aún así, no se fueron con las manos vacías. En el 2014 consiguieron un punto pesado de 2-2 frente a Alemania, más adelante campeona de esa Copa del Mundo, y en su última aparición, en el 2022, solo consiguió tres puntos gracias a su victoria sobre Corea del Sur (3-2).

Por eso los jugadores panameños no pueden dejarse abrumar por ese entusiasmo que se maneja por las redes, por el contrario, deben tener la mente clara y quitarse toda esa presión en que hoy se les ha convertido este primer juego, que por la grandeza del torneo, es mucho más que las dos finales juntas de los torneos de Concacaf que se han disputado bajo la dirección de Thomas Christiansen.

Hace poco, cuando Estados Unidos goleó a Paraguay, el entrenador argentino Gustavo Alfaro se lamentó de que sus jugadores hubieran jugado cargados emocionalmente, dejando entrever que eso pudo hacer sido una de las causas de la derrota.

Panamá está en vísperas de afrontar el partido más importante de los 89 en la era de Thomas Christiansen, con un equipo en que algunos jugadores llegaron con mucha carga de trabajo lo que ha provocado que unos cuantos no hayan sido constantes en los últimos entrenamientos y hayan tenido que trabajar aparte, mientras el cuerpo médico trata de recuperar a como de lugar a la estrella del equipo, Adalberto Carrasquilla. Hace ocho años no se tuvo este cuadro de incertidumbre, excepto con el Negrito Quintero, que se descartó antes del Mundial por una lesión en un amistoso.

Foto/FEPAFUT



El miércoles se necesita que los jugadores crean en ellos mismos y se olviden de la aurora de triunfalismo antes del partido, primero tienen que reconocer que Ghana es un rival de respeto, más de lo que fue Túnez hace ocho años, por eso los 11 jugadores que salgan a la cancha y  los recambios, tienen que estar al 100 % de sus condiciones. Una vez en la cancha habrá que tener solidaridad, vigilar la espalda y los costados de sus compañeros, tiene que darse mucha concentración, y lo principal, hacer sentir ese sentimiento de boxeador de no arrugarse ante el rival, como lo expresó Ismael Díaz durante una conferencia de prensa. En lo futbolístico, ya es de todos conocido con un grupo que ha formado parte del proceso de Christiansen.

No se puede salir abierto a buscar la victoria pensando en que no le tememos a nadie, hay que ser mesurados, así no se juegue bien, porque Panamá ha tenido malas experiencias cuando sale con mucho ímpetu, allí es fácilmente vulnerable, ha sucedido tanto en la era del Bolillo Gómez como con el mismo Christiansen. El ímpetu de atacar siempre ha estado con este equipo, pero hay que saber moderarlo el miércoles, porque muchas veces lo ha traicionado.

Claro que Panamá tiene las mismas esperanzas que deben estar pensando los africanos, para ganar este primer partido, pero para ello se necesita ser más inteligentes de lo que hasta ahora lo han sido. No estamos en una "copita" de Oro ni en una "liguita" de Naciones, estamos frente al papá de todos los torneos, que son palabras mayores. Afortunadamente el equipo cuenta con la cuota de experiencia de siete jugadores que ya estuvieron en Rusia, aunque para el entrenador sea su debut, diferente a lo de hace ocho años.

Solo se necesita que la selección piense en sí misma, en su realidad de hoy, no en los presentimientos de lo que piensen que pudiera pasar. Este es un partido bravo y Panamá tiene que portarse como tal. Que la bravura no sea solo de temperamento en la cancha,  sino de mucha inteligencia en la cabeza.

Suerte a la selección, independientemente de lo que suceda, que todos añoramos sea positivo.

La vida continúa.

viernes, 12 de junio de 2026

COREA NOS ALEGRÓ EL JUEVES

TIRO A GOL 


FOTO/FIFA




Campo Elías Estrada Agreda
cestradacampo@gmail.com

Corea del Sur se robó los aplausos este jueves 11 de junio durante la primera fecha del grupo A con su remontada ante República Checa, por más que México esté al frente por diferencia de goles, después de su triunfo frente a Sudáfrica en la apertura de la Copa del Mundo 2026, que se dio por tercera vez en el mítico estadio Azteca, en 23 ediciones que lleva el torneo.

Hubo que esperar siete horas, para entretenernos con lo que nos mostró el seleccionado asiático en Guadalajara, más que por lo que exhibió México ante Sudáfrica en el coloso de Santa Úrsula de la capital.

Los surcoreanos volvieron a mostrarnos ese fútbol pícaro, de velocidad, de entrega, de rapidez, con las inocencias que todavía muestran en algunos tramos, pero con mucho pundonor para bajar y subir y nunca dejar nada por perdido.

Con 12 participaciones en la máxima cita de este deporte y ubicada en el puesto 22 del ranking de FIFA, Corea del Sur tuvo más la posesión del balón que República Checa, en un 55%, por un 34% de los europeos, que a pesar de sorprender con el primer gol de Ladislav Krejci cuando se jugaban 59 minutos, no pudieron controlar las embestidas de los asiáticos que nunca se cansan de correr. Hwang In beom empató a los 67 y Oh Hyon Gyu hizo el de la victoria en el minuto 80.

Pese a que como en todas las selecciones, hay jugadores de más renombre que otros, me da la sensación que entre los surcoreanos se ve un un equipo más homogéneo, en el que cada uno hace su trabajo cuando el balón pasa por su lado.

Un dato no menos importante, pero histórico. En la plataforma de FIFA, República Checa o Chequia como también se le conoce, aparece como subcampeona de las Copas del Mundo de 1934 y 1962 cuando lo hizo como Checoslovaquia y le suma 10 participaciones en el torneo contando con el de 2026. 

Como Checoslovaquia compitió entre los mundiales de 1930 hasta 1994, hasta que se desintegró. El 1 de enero de 1993, Chescolovaquia se dividió en dos países: República Checa y Eslovaquia.

Por su parte, en el primer partido de este jueves 11, la victoria de México por 2-0 ante Sudáfrica tuvo una particularidad especial.  Los medios aztecas se hicieron eco de un dato estadístico, en que señalaron que era la primera vez en ocho ocasiones que el coloso de la CONCACAF ganaba en un partido de apertura de una Copa del Mundo, que hoy lo deja con un triunfo, dos empates y cinco derrotas.

Un gol de colombo mexicano Julián Quiñonez a los nueve minutos llevó tranquilidad al equipo de Javier Aguirre, en un partido que tuvo tres expulsiones y en el que el anfitrión no mostró esa agresividad que se veía en otras selecciones del pasado. 

Su rival se pasó de modesto, sin armas para atacar, pero aún así, a México se le dificultó para imponer autoridad como el anfitrión que era hasta que sobre el minuto 67 Raúl Jímenez marcó el segundo gol.

Lo bonito del partido inaugural estuvo en la antesala con el show que se montó y en el que el público se deleitó. Sin embargo, futbolísticamente, el compromiso no tuvo la misma resonancia que el acto protocolar y hubo que esperar siete horas para que Corea del Sur entretuviera a los que no somos ni mexicanos y sudafricanos, con su fútbol simple de mucha garra y pundonor.

Por cosas del calendario, en la segunda fecha del grupo, México y Corea del Sur se enfrentan en Guadalajara en un partido de ganadores, el jueves 18 de junio. Como se dice, será borrón y cuenta nueva. 

miércoles, 27 de mayo de 2026

CHRISTIANSEN TUVO CARÁCTER

 TIRO A GOL






Campo Elías Estrada Agreda
cestradacampo@gmail.com


Thomas Christiansen mostró carácter a la hora de elegir a los 26 jugadores que estarán en la Copa del Mundo 2026. Nunca se dejó amedrentar por las opiniones de los medios o las del público en las redes. Sus respuestas fueron tajantes después de conocerse la lista, y aunque no lo dijo, lo dejó entrever: en la selección mando yo. 

El no haber incluido entre los 26, por ejemplo, al joven Kadir Barria de 18 años, aunque estará entre los cuatro invitados, es para elogiar, porque siempre imperó su criterio respaldado por el de sus asesores.

Kadir es un diamente en bruto que apenas se está dando a conocer, por algo el Botafogo lo fichó, pero todavía le falta muchísimo camino por recorrer para convertirse en una estrella. Si se esfuerza y se sacrifica, puede llegar lejos, pero de lo contrario, si se cree todo lo que se dice de él por las redes, va a terminar como algunas promesas panameñas que lo antecedieron y que sucumbieron ante tantos exhabrutos de elogios y que hoy, aunque siguen activos, se quedaron en meras promesas. 




El pasado 18 de enero Barria le marcó un gol de visitante a Bolivia en su debut y muchos lo pusieron como el primer convocado de la selección en su imaginaria lista de 26 para la Copa del Mundo 2026, pero al parecer, para el entrenador panameño eso no marcó ninguna diferencia.

Sin embargo, el hecho que lo lleven al mundial como invitado es un premio a su esfuerzo que está haciendo desde joven, me parece que llevarlo de esa manera le quita presión al juvenil  y, además, es una muestra de que el entrenador también lo tiene presente.

Y el hecho de que hoy juegue en un club grande como el Botafogo de Brasil, no quiere decir que tenga ya el mundo en sus manos, hubo panameños que comenzaron a jugar en equipos chicos y terminaron siendo figuras en el exterior, con la selección y reconocidos mundialmente. Julio Dely Valdés, arrancó su legado de goleador en un equipo de la quinta división en Argentina y terminó siendo delantero del París Sain Germain. Blas Pérez fue figura y goleador en un club colombiano de segunda división y terminó jugando en México y siendo goleador en la selección.

El carácter de Thomas Christiansen prevaleció a la hora de la convocatoria y tiene que ser así, porque no hay que desconocer, que el entrenador danés va a debutar apenas en una Copa del Mundo, lo contrario con el colombiano Hernán Darío Bolillo Gómez, que antes de clasificar a Panamá en el 2018 ya había estado en cuatro mundiales, dos con selecciones que las clasificó y dos como asistente de Francisco Maturana en Colombia. 

Frente a lo que apenas va a vivir el entrenador europeo, ya ocho jugadores panameños saben lo que es estar en una Copa del Mundo. Por eso me imagino que Christiansen quiere ir con una base de lo que ya conoce, porque a un Mundial no se va a ensayar y menos sin tener experiencia. Se ensaya en la Copa Oro, la Liga de Naciones, la Copa América, una eliminatoria y los amistosos, pero a una Copa del Mundo, tiene que irse con la idea que se trabajó durante los últimos cuatro años, sumado a la experiencia que le dejó sus primeros  años cuando se quedó afuera de Catar 2022.




Además, el 11 de Panamá y sus probables cinco cambios, es del conocimiento general, no hay que ser un erudito del fútbol para saber lo que vamos a ver.

Esta convocatoria es lo mejorcito que tenemos, así el presente de Adalberto Carrasquilla y Fidel Escobar nos tenga en zozobra por sus problemas de lesiones, pero el llamado de los 26 es una muestra de lo que vio el entrenador en su último proceso de cuatro años, con algunos jugadores como Jorge Gutiérrez, Edgardo Fariña, Jiovany Ramos, Roderick Miller, César Yanis, Azarías Londoño y Tomás Rodríguez, por ejemplo, que no son mediáticos, pero han respondido cuando los han llamado.

SELECCIONES DEL 2018 Y 2026



El 6 de junio del 2018, Alberto Quintero se lesiona en un amistoso contra Noruega, sufrió lesión del segundo metatarsiano de su pie derecho y se perdió la Copa del Mundo en las puertas del mundial. Ricardo Ávila, con 21 años de edad, que no había sido incluido en la lista lo reemplazó. El joven estaba en una juvenil de un club belga y al final dio la asistencia para el único gol de Panamá en el máximo torneo del planeta.

Ocho años después, el Negrito Quintero fue convocado con 38 años de edad, superando a Felipe Baloy, que con 37 años fue el más adulto de Panamá en la Copa del Mundo del 2018 y quedó entre los diez más veteranos en marcar un gol en un mundial.

Pero por qué Christiansen llama a un veterano y deja a un joven que en julio cumple 19 años.  Esta fue su respuesta a una pregunta del colega Edgardo Vidal después de conocerse la lista:

"Todos hemos hecho nuestro análisis, todos buscamos el bien del fútbol panameño y no va por un jugador, va por llevar lo que crees que es lo mejor para la selección. Solo me permiten sacar a 26", dijo el entrenador.

En el 2018 se dio un caso parecido a lo de Barría, cuando el entrenador Hernán Darío Gómez convocó al juvenil José Luis Rodríguez que jugaba en las inferiores de un club belga, el joven no había formado parte en el proceso del colombiano, pero lo llamó de todas maneras y resultó siendo titular en la Copa del Mundo del 2018 donde cumplió 20 años de edad.
 
A diferencia de los pocos partidos que ha jugado Barría con la selección, el Puma Rodríguez maravilló en los últimos amistosos por sus movimientos, piques, velocidad y picardía, diferente al jugador del Botafogo, que ha estado más parco, obviamente, son dos estilos diferentes. 

Entre estos dos estilos, según mi parecer, el Puma Rodríguez impresionó más al Bolillo Gómez que Barría a Christiansen.  Esa es mi opinión, porque lo siento así. 

Thomas Christiansen  FOTO/FEPAFUT



El martes 26 de mayo, Christiansen puso su puño y su letra en la convocatoria, con su propio criterio. En seis años nadie le puede decir lo que hay que hacer, porque él ya conoce el entorno, sabe lo que tiene y conoce a sus jugadores.

El entorno de las redes sociales es otro mundo. Allí cada quien puede decir y hacer lo que se le antoje, pero en el mundo real de nuestra selección, la primera y última palabra la tiene el mister. Esa es la que cuenta. Él es el entrenador.