jueves, 18 de junio de 2026

UN PARTIDO TRAMPA

TIRO A GOL 







Campo Elías Estrada Agreda
cestradacampo@gmail.com


Lo que más me inquietaba antes del partido contra Ghana, era que en medio de toda esa euforia que se había creado, se fuera a dar un resultado como el de este miércoles en Toronto, pero jamás de la manera como sucedió, que tampoco es ninguna sorpresa, porque en Panamá ya estamos curtidos con este tipo de finales. No es la primera vez.

Al aficionado se lo había preparado y también él mismo se había hecho a la idea de que Panamá iba a salir con la victoria en su primer partido del grupo L, que más que un debut, parecía a un partido de una final, porque la euforia fue total. El ambiente que se había preparado era como para una victoria, sin importar mucho el rival y sin medir las consecuencias en caso de una derrota. Claro, la manera cómo se perdió saca de casillas al más paciente de los pacientes, en un deporte tan apasionado donde la Copa del Mundo es el climax de todo jugador y del mismo fanático. 

Lamentablemente, en este tipo de desenlaces, los que en la vispera veneraban, enaltecían, exaltaban, elogiaban y hablaban maravillas de sus jugadores y de su entrenador, terminaron maldiciéndolos con toda una serie de epítetos malsanos producto de la rabia y de la decepción.

Ya en lo deportivo, en el plano personal, me gustó la selección, sobre todo la del primer tiempo. Mientras veía a los jugadores desempeñarse sin complejos, me decía que así se juegan los Mundiales, con garra, entrega, yendo al ataque, defendiendo bien, encimando. Maravillado por lo que veía de Ramos y compañía. Sin embargo, siempre queda la duda cuando termina un primer tiempo, porque en una Copa del Mundo, cada tiempo es como un partido nuevo.

En el intermedio me quedó la sensación de que Panamá le había pasado por encima de Ghana, que antes había estado en cuatro Copas del Mundo con 15 partidos jugados, 5 victorias, 3 empates y 7 derrotas. No era ningún pintado en la pared. Hablando en términos boxísticos, se lo habia puesto mal, pero nunca se le había dado un golpe de gracia.

El segundo tiempo fue diferente, a pesar de Panamá mantuvo el mismo ímpetu, Ghana se fue despertando, pero sin ser nada del otro mundo, pero su físico era mejor que el de los nuestros. Cuando llegó un momento en que Ghana acosó bastante, nos salvó el llamado a hidratación.

Por más que uno haga conjeturas de lo que fue o no sucedió, me parece que la selección apostaba a los tres puntos, porque en su interior tenían la sensación de que se podía. El problema con este tipo de partidos, es que para ganarlo tienes que tener consistencia, mantener la fuerza, la garra, el orden y la concentración.

Tal vez el pecado que yo vi en la selección, volvieron a hablar en términos boxísticos, es que en los últimos minutos los nuestros se quisieron ir a golpes con los africanos, que se veían más fuertes. Se les perdió el respeto a pesar de su historia en el torneo y siempre se intentó hacerle daño, pero sin poder darle el golpe certero, fallando mucho de lo que se le tiró, ellos se defendieron e intentaron sorprender con sus esporádicas salidas, hasta que en una de ellas dieron un solo un golpe que fue suficiente para apagar cuaquier esperanza de los panameños.

Si bien, la ambición de Christiansen y sus jugadores era hacer historia con una victoria, en la cancha se veía que no  había manera de conseguirla, porque su rival ya no era el del primer tiempo. No se reguló el ritmo, para ir por lo menos por un empate, que para un primerizo como Panamá hubiera sido un punto de oro.

Miremos, en Centroamérica, solo Costa Rica ha ganado partidos en seis Mundiales, mientras que Honduras en sus tres participaciones, solo ha empatado tres veces y ha perdido seis juegos, El Salvador no ha marcado ningún punto en sus seis partidos de dos Copas del Mundo. Canadá, recien, vino a conseguir su primer punto en tres Mundiales con el 1-1 ante Bosnia y Herzegovina.

No es fácil ganar en una Copa del Mundo y siempre se hace hasta difícil sacar un empate, así Cabo Verde lo haya hecho ver fácil ante España o República del Congo, también lo haya hecho ver así cuando sorprendido a Portugal con un empate a un gol, en esta Copa de Mundo 2026.

Pero al final, ese ímpetu con el que se ha manejado la selección en la era del entrenador danés, lo volvió a traicionar. Se juega bonito afuera del área chica del rival, donde no se hace daño, y en las pocas ocasiones que tienen, no son contundentes, porque no se generan llegadas claras.

En la jugada que antecedió a la barrida suicida de Córdoba, cuando el balón estaba en el medio de campo, Díaz, que había entrado en el segundo tiempo, pierde el balón y no lo pelea, se queda caminando mientras deja al ghanés que se vaya yendo sin exigirlo, mientras algunos a su alrededor se veían agotados, de esa desatención se gestó el último pase al que  no pudo llegar Córdoba, para luego terminarse con la jugada del único gol del partido.

Históricamente, al jugador panameño le ha faltado jerarquía en los momentos cruciales. Contra este Ghana, que no fue el equipo de otros mundiales, se dejaron llevar de la ilusión de una primera victoria. Claro que se le pudo haber anotado un gol en el primer tiempo, cuando se lo tuvo contra las cuerdas, pero no hubo fuerzas. Ta vez el resultado sea engañoso o injusto, por la manera como se dio el partido, pero el fútbol no es de merecimientos. Panamá tuvo un error y con el perdió, Ghana tuvo una oportunidad y con ella ganó. Así es el Mundial.

El resultado nos vuelve a dejar con los lamentos de siempre, "casi", "fuimos mejores", "fue injusto" y "no merecimos perder", esta vez en el marco de una Copa del Mundo donde Panamá tuvo su grupo de la muerte.

Todavía quedan dos encuentros que habrá que afrontarlo con más inteligencia, pasando la página y pensando en las cosas positivas que dejó este primer partido. 

Esto es una Copa del Mundo, diferente al resto, de la que todavía hay que aprender, sobre todo para un país pequeño y todavia inocente como el nuestro en esto de los Mundiales.

Por todo lo que se manejó en este primer choque, me parece que este encuentro contra Ghana resultó siendo un partido trampa.


(En el fútbol, un partido trampa es cuando indirectamente se cae en un exceso de confianza, se subestima la historia, se piensa en una cosa cuando la realidad puede ser otra). 

miércoles, 17 de junio de 2026

MESSI, ¿CUÁNDO VAS A PARAR?

TIRO A GOL 



Foto/FIFA




Campo Elías Estrada Agreda
cestradacampo@gmail.com


Hace cuatro años pensé, que la Copa del Mundo de Catar 2022 era el último capítulo en el libro de Lionel Messi. Pensé que era un premio a todo lo que le había dado al fútbol, que a sus 35 años ya se podía retirar por la puerta grande.

Por esos mismos días, cuando los argentinos celebraron en casa junto a su gente, su tercera Copa del Mundo, algunos periodistas le preguntaban al entrenador Lionel Scaloni, que era obvio iba a continuar al frente del equipo, y asumiendo que clasificarían a la Copa del 2026, que si por su cabeza le pasaba la idea de llevar a Messi a su sexto mundial.

Desde entonces han pasado casi cuatro años y Lionel Messi acaba de sorprender al mundo al conseguir los tres goles con que Argentina goleó 3-0 a Argelia, en el debut del grupo J de la Copa del Mundo 2026. ¿Quién se lo iba a imaginar?

El 10 de Argentina cumple 39 años el próximo 24 de junio. Ya con sus 38 años el argentino igualó, superó y seguirá mejorando varios récords en la Copa del Mundo.

Después del Mundial de Catar, Messi se fue a respirar otros aires con el Inter Miami, en la Major League Soccer (MLS) y allá el aumento en su crecimiento de goles, asistencias y títulos se mantuvo en desarrollo.

Según datos que encontré por la internet, desde su llegada al Inter Miami, el 21 de julio del 2023, Messi suma 90 goles y 49 asistencias en los 103 partidos con el club estadounidense, en sus cuatro temporadas. Su palmarés en el club son: 1 leagues Cup 2023, 1 Conferencia Este 2025 y 1 MLS 2025.

Mientras el argentino se recreaba con sus goles en el fútbol estadounidense, sus detractores señalaban que en la MLS cualquiera podía ser goleador, pero el que sabe, sabe, como me decía una maestra, Messi regresó a la selección para ganar la Copa América, jugó la eliminatoria sudamericana en donde fue el máximo artillero de la competencia con 8 goles y clasificó a su sexta Copa del Mundo.

Este martes 16 de junio en Kansas City, la magia de Lionel Messi apareció a sus 38 años y 357 días, con su hat trick (17, 60 y 78 minutos). Dos de sus tres goles fueron con el sello del 10 argentino, cuando le dan unos metros de espacio para rematar de lejos.

Me dio la impresión que ante Argelia corrió más que en la Copa del Mundo 2022, porque está de más decir, que Messi es el único jugador que tiene licencia para caminar en la cancha.

El 10 argentino son de esos jugadores que no necesitan correr, aunque en un Mundial el que que no corre no puede jugar, pero el crack de la albiceleste es una excepción, porque tiene licencia para hacerlo, no necesita correr, corre lo necesario. Mientras camina va divisando el panorama y se prepara para cuando se junta con el balón, entonces cuando lo tiene, el peligro se hace inminente para el rival.

A sus 38 años, por su vasta experiencia e inteligencia, sabe ubicarse, mucha gente dice que el balón siempre le cae a sus pies, pero él lo busca, como en el gol que remató cuando el portero de Argelia dio rebote, él había comenzado la jugada y corrió para ubicarse en el lugar en que su sexto sentido se lo dice.

Messi alcanzó sus tres goles en su partido número 200 con su selección, que lo convierten en el jugador más adulto en marcar un hat trick en un Mundial, además de igualar la marca de más goles en los mundiales, con un número de 16, que tenía el alemán Miroslav Klose e, igualmente, se erigió en el primer futbolista en jugar en seis Copas del Mundo, entre otros nuevos registros que seguramente mejorará.

No sé qué pasará de aquí en adelante, pero Lionel Messi vuelve a estar en el primer plano del fútbol mundial. No se cansa de hacer goles, no se cansa de jugar, pasan los años y es lo mismo: los narradores continúan cantando sus goles y el público coreando su nombre. Un grande de todos los tiempos.

¿Cuándo vas a parar?

lunes, 15 de junio de 2026

EL PELIGRO CON GHANA


 TIRO A GOL

Foto/FEPAFUT




Campo Elías Estrada Agreda
cestradacampo@gmail.com


Panamá fue última entre los 32 participantes del Mundial de Rusia 2018, para Catar 2022 no clasificó, pero ahora que está como única representante de Centroamérica para la Copa del Mundo 2026, todos la quieren ver en la siguiente fase, incluso hasta esperando que repita lo que hizo Costa Rica en el Mundial del 2014.

Y todo vale cuando se juega una Copa del Mundo, porque soñar está permitido. Si sueñan los países grandes por alcanzar otra copa para su vitrina de trofeos, también tienen derecho de soñar los más chicos como Panamá, por ganar un primer partido en su segunda cita a un Mundial. Nadie está exento de soñar.  

Todo ese entusiasmo tampoco es ajeno en el seno del seleccionado nacional. Recientemente, Ismael Díaz sacó ese boxeador que lleva el panameño por dentro a raíz de sus tantos campeones mundiales, cuando señaló, que por todo lo que ha alcanzado Panamá, estaba convencido que se le puede competir a cualquier selección y "no le tememos a nadie".

Sin embargo, dentro de toda esta euforia que ha despertado este primer partido en la Copa del Mundo 2026, los jugadores de la selección tienen que tener los pies sobre la tierra y no dejarse influenciar mentalmente por toda esa corriente de entusiasmo que se vive por las redes sociales entre aficionados, medios, ex jugadores y periodistas.

Foto/FEPAFUT



A diferencia del Mundial del 2018, cuando Panamá le tocó enfrentar primero a Bélgica e Inglaterra y de último a Túnez, en esta Copa del Mundo 2026 le tocó a la inversa, primero enfrenta a Ghana y luego a Croacia e Inglaterra, en dos grupos que igual han sido "de la muerte" para los nuestros y sobre todo este último, que en el papel es más difícil.

La diferencia con este Mundial radica en que el miércoles 17 se comienza con Ghana, un rival de menor categoría comparándolo con los dos europeos. "Más accesible", para decirlo en un término esperanzador. Frente a esa lógica, Panamá aspira a pelear, por lo menos, por el tercer lugar del grupo con los africanos, en un torneo en el que por jugarse por primera vez con 48 países repartidos en 12 grupos, da más opción de clasificar a los terceros lugares, ahora los ocho mejores terceros avanzan a los dieciseisavos de final, donde quedarán los 32 países que seguirán en contienda. 

El entusiasmo de ver a Panamá clasificarse aumentó por el hecho de que Ghana no ha ganado en sus últimos amistosos, que tuvo un cambio de entrenador -aunque el que llegó, Queiroz, es de mucha experiencia-, que está más abajo en el ranking que los nuestros 34 por 73 y que recientemente no le dieron visado a un importante jugador ghanés. Todo esto abre las esperanzas para soñar con alcanzar, por lo menos, el primer triunfo en un Mundial.

Hasta allí todo bien. Sin embargo, lo preocupante es que los jugadores, indirectamente, se vayan a meter en toda esa corriente de entusiasmo desmesurado que se vive por las redes sociales y que pierdan la perspectiva de lo que verdaderamente representa este primer partido.

Foto/FEPAFUT



Por todo lo que hay detrás de ese juego con Ghana, este primer partido se presenta como una final para Panamá, así sea el primer juego del grupo. Con un empate o una victoria, la selección estuviera haciendo historia en su segunda participación después de hacer sido la colera en el 2018, pero en caso de un traspiés, la decepción sería enorme frente a las expectativas que se han creado cuando todavía le restaría enfrentar a Croacia e Inglaterra. 

En Copas del Mundo, Ghana jugará su quinto torneo, en sus primeras cuatro ediciones este fue su panorama. En el 2006 avanzaron hasta los octavos de final y en el 2010 estuvo a un tris de clasificar a las semifinales. En sus dos últimas apariciones no pasaron de la fase de grupos, pero aún así, no se fueron con las manos vacías. En el 2014 consiguieron un punto pesado de 2-2 frente a Alemania, más adelante campeona de esa Copa del Mundo, y en su última aparición, en el 2022, solo consiguió tres puntos gracias a su victoria sobre Corea del Sur (3-2).

Por eso los jugadores panameños no pueden dejarse abrumar por ese entusiasmo que se maneja por las redes, por el contrario, deben tener la mente clara y quitarse toda esa presión en que hoy se les ha convertido este primer juego, que por la grandeza del torneo, es mucho más que las dos finales juntas de los torneos de Concacaf que se han disputado bajo la dirección de Thomas Christiansen.

Hace poco, cuando Estados Unidos goleó a Paraguay, el entrenador argentino Gustavo Alfaro se lamentó de que sus jugadores hubieran jugado cargados emocionalmente, dejando entrever que eso pudo hacer sido una de las causas de la derrota.

Panamá está en vísperas de afrontar el partido más importante de los 89 en la era de Thomas Christiansen, con un equipo en que algunos jugadores llegaron con mucha carga de trabajo lo que ha provocado que unos cuantos no hayan sido constantes en los últimos entrenamientos y hayan tenido que trabajar aparte, mientras el cuerpo médico trata de recuperar a como de lugar a la estrella del equipo, Adalberto Carrasquilla. Hace ocho años no se tuvo este cuadro de incertidumbre, excepto con el Negrito Quintero, que se descartó antes del Mundial por una lesión en un amistoso.

Foto/FEPAFUT



El miércoles se necesita que los jugadores crean en ellos mismos y se olviden de la aurora de triunfalismo antes del partido, primero tienen que reconocer que Ghana es un rival de respeto, más de lo que fue Túnez hace ocho años, por eso los 11 jugadores que salgan a la cancha y  los recambios, tienen que estar al 100 % de sus condiciones. Una vez en la cancha habrá que tener solidaridad, vigilar la espalda y los costados de sus compañeros, tiene que darse mucha concentración, y lo principal, hacer sentir ese sentimiento de boxeador de no arrugarse ante el rival, como lo expresó Ismael Díaz durante una conferencia de prensa. En lo futbolístico, ya es de todos conocido con un grupo que ha formado parte del proceso de Christiansen.

No se puede salir abierto a buscar la victoria pensando en que no le tememos a nadie, hay que ser mesurados, así no se juegue bien, porque Panamá ha tenido malas experiencias cuando sale con mucho ímpetu, allí es fácilmente vulnerable, ha sucedido tanto en la era del Bolillo Gómez como con el mismo Christiansen. El ímpetu de atacar siempre ha estado con este equipo, pero hay que saber moderarlo el miércoles, porque muchas veces lo ha traicionado.

Claro que Panamá tiene las mismas esperanzas que deben estar pensando los africanos, para ganar este primer partido, pero para ello se necesita ser más inteligentes de lo que hasta ahora lo han sido. No estamos en una "copita" de Oro ni en una "liguita" de Naciones, estamos frente al papá de todos los torneos, que son palabras mayores. Afortunadamente el equipo cuenta con la cuota de experiencia de siete jugadores que ya estuvieron en Rusia, aunque para el entrenador sea su debut, diferente a lo de hace ocho años.

Solo se necesita que la selección piense en sí misma, en su realidad de hoy, no en los presentimientos de lo que piensen que pudiera pasar. Este es un partido bravo y Panamá tiene que portarse como tal. Que la bravura no sea solo de temperamento en la cancha,  sino de mucha inteligencia en la cabeza.

Suerte a la selección, independientemente de lo que suceda, que todos añoramos sea positivo.

La vida continúa.

viernes, 12 de junio de 2026

COREA NOS ALEGRÓ EL JUEVES

TIRO A GOL 


FOTO/FIFA




Campo Elías Estrada Agreda
cestradacampo@gmail.com

Corea del Sur se robó los aplausos este jueves 11 de junio durante la primera fecha del grupo A con su remontada ante República Checa, por más que México esté al frente por diferencia de goles, después de su triunfo frente a Sudáfrica en la apertura de la Copa del Mundo 2026, que se dio por tercera vez en el mítico estadio Azteca, en 23 ediciones que lleva el torneo.

Hubo que esperar siete horas, para entretenernos con lo que nos mostró el seleccionado asiático en Guadalajara, más que por lo que exhibió México ante Sudáfrica en el coloso de Santa Úrsula de la capital.

Los surcoreanos volvieron a mostrarnos ese fútbol pícaro, de velocidad, de entrega, de rapidez, con las inocencias que todavía muestran en algunos tramos, pero con mucho pundonor para bajar y subir y nunca dejar nada por perdido.

Con 12 participaciones en la máxima cita de este deporte y ubicada en el puesto 22 del ranking de FIFA, Corea del Sur tuvo más la posesión del balón que República Checa, en un 55%, por un 34% de los europeos, que a pesar de sorprender con el primer gol de Ladislav Krejci cuando se jugaban 59 minutos, no pudieron controlar las embestidas de los asiáticos que nunca se cansan de correr. Hwang In beom empató a los 67 y Oh Hyon Gyu hizo el de la victoria en el minuto 80.

Pese a que como en todas las selecciones, hay jugadores de más renombre que otros, me da la sensación que entre los surcoreanos se ve un un equipo más homogéneo, en el que cada uno hace su trabajo cuando el balón pasa por su lado.

Un dato no menos importante, pero histórico. En la plataforma de FIFA, República Checa o Chequia como también se le conoce, aparece como subcampeona de las Copas del Mundo de 1934 y 1962 cuando lo hizo como Checoslovaquia y le suma 10 participaciones en el torneo contando con el de 2026. 

Como Checoslovaquia compitió entre los mundiales de 1930 hasta 1994, hasta que se desintegró. El 1 de enero de 1993, Chescolovaquia se dividió en dos países: República Checa y Eslovaquia.

Por su parte, en el primer partido de este jueves 11, la victoria de México por 2-0 ante Sudáfrica tuvo una particularidad especial.  Los medios aztecas se hicieron eco de un dato estadístico, en que señalaron que era la primera vez en ocho ocasiones que el coloso de la CONCACAF ganaba en un partido de apertura de una Copa del Mundo, que hoy lo deja con un triunfo, dos empates y cinco derrotas.

Un gol de colombo mexicano Julián Quiñonez a los nueve minutos llevó tranquilidad al equipo de Javier Aguirre, en un partido que tuvo tres expulsiones y en el que el anfitrión no mostró esa agresividad que se veía en otras selecciones del pasado. 

Su rival se pasó de modesto, sin armas para atacar, pero aún así, a México se le dificultó para imponer autoridad como el anfitrión que era hasta que sobre el minuto 67 Raúl Jímenez marcó el segundo gol.

Lo bonito del partido inaugural estuvo en la antesala con el show que se montó y en el que el público se deleitó. Sin embargo, futbolísticamente, el compromiso no tuvo la misma resonancia que el acto protocolar y hubo que esperar siete horas para que Corea del Sur entretuviera a los que no somos ni mexicanos y sudafricanos, con su fútbol simple de mucha garra y pundonor.

Por cosas del calendario, en la segunda fecha del grupo, México y Corea del Sur se enfrentan en Guadalajara en un partido de ganadores, el jueves 18 de junio. Como se dice, será borrón y cuenta nueva. 

miércoles, 27 de mayo de 2026

CHRISTIANSEN TUVO CARÁCTER

 TIRO A GOL






Campo Elías Estrada Agreda
cestradacampo@gmail.com


Thomas Christiansen mostró carácter a la hora de elegir a los 26 jugadores que estarán en la Copa del Mundo 2026. Nunca se dejó amedrentar por las opiniones de los medios o las del público en las redes. Sus respuestas fueron tajantes después de conocerse la lista, y aunque no lo dijo, lo dejó entrever: en la selección mando yo. 

El no haber incluido entre los 26, por ejemplo, al joven Kadir Barria de 18 años, aunque estará entre los cuatro invitados, es para elogiar, porque siempre imperó su criterio respaldado por el de sus asesores.

Kadir es un diamente en bruto que apenas se está dando a conocer, por algo el Botafogo lo fichó, pero todavía le falta muchísimo camino por recorrer para convertirse en una estrella. Si se esfuerza y se sacrifica, puede llegar lejos, pero de lo contrario, si se cree todo lo que se dice de él por las redes, va a terminar como algunas promesas panameñas que lo antecedieron y que sucumbieron ante tantos exhabrutos de elogios y que hoy, aunque siguen activos, se quedaron en meras promesas. 




El pasado 18 de enero Barria le marcó un gol de visitante a Bolivia en su debut y muchos lo pusieron como el primer convocado de la selección en su imaginaria lista de 26 para la Copa del Mundo 2026, pero al parecer, para el entrenador panameño eso no marcó ninguna diferencia.

Sin embargo, el hecho que lo lleven al mundial como invitado es un premio a su esfuerzo que está haciendo desde joven, me parece que llevarlo de esa manera le quita presión al juvenil  y, además, es una muestra de que el entrenador también lo tiene presente.

Y el hecho de que hoy juegue en un club grande como el Botafogo de Brasil, no quiere decir que tenga ya el mundo en sus manos, hubo panameños que comenzaron a jugar en equipos chicos y terminaron siendo figuras en el exterior, con la selección y reconocidos mundialmente. Julio Dely Valdés, arrancó su legado de goleador en un equipo de la quinta división en Argentina y terminó siendo delantero del París Sain Germain. Blas Pérez fue figura y goleador en un club colombiano de segunda división y terminó jugando en México y siendo goleador en la selección.

El carácter de Thomas Christiansen prevaleció a la hora de la convocatoria y tiene que ser así, porque no hay que desconocer, que el entrenador danés va a debutar apenas en una Copa del Mundo, lo contrario con el colombiano Hernán Darío Bolillo Gómez, que antes de clasificar a Panamá en el 2018 ya había estado en cuatro mundiales, dos con selecciones que las clasificó y dos como asistente de Francisco Maturana en Colombia. 

Frente a lo que apenas va a vivir el entrenador europeo, ya ocho jugadores panameños saben lo que es estar en una Copa del Mundo. Por eso me imagino que Christiansen quiere ir con una base de lo que ya conoce, porque a un Mundial no se va a ensayar y menos sin tener experiencia. Se ensaya en la Copa Oro, la Liga de Naciones, la Copa América, una eliminatoria y los amistosos, pero a una Copa del Mundo, tiene que irse con la idea que se trabajó durante los últimos cuatro años, sumado a la experiencia que le dejó sus primeros  años cuando se quedó afuera de Catar 2022.




Además, el 11 de Panamá y sus probables cinco cambios, es del conocimiento general, no hay que ser un erudito del fútbol para saber lo que vamos a ver.

Esta convocatoria es lo mejorcito que tenemos, así el presente de Adalberto Carrasquilla y Fidel Escobar nos tenga en zozobra por sus problemas de lesiones, pero el llamado de los 26 es una muestra de lo que vio el entrenador en su último proceso de cuatro años, con algunos jugadores como Jorge Gutiérrez, Edgardo Fariña, Jiovany Ramos, Roderick Miller, César Yanis, Azarías Londoño y Tomás Rodríguez, por ejemplo, que no son mediáticos, pero han respondido cuando los han llamado.

SELECCIONES DEL 2018 Y 2026



El 6 de junio del 2018, Alberto Quintero se lesiona en un amistoso contra Noruega, sufrió lesión del segundo metatarsiano de su pie derecho y se perdió la Copa del Mundo en las puertas del mundial. Ricardo Ávila, con 21 años de edad, que no había sido incluido en la lista lo reemplazó. El joven estaba en una juvenil de un club belga y al final dio la asistencia para el único gol de Panamá en el máximo torneo del planeta.

Ocho años después, el Negrito Quintero fue convocado con 38 años de edad, superando a Felipe Baloy, que con 37 años fue el más adulto de Panamá en la Copa del Mundo del 2018 y quedó entre los diez más veteranos en marcar un gol en un mundial.

Pero por qué Christiansen llama a un veterano y deja a un joven que en julio cumple 19 años.  Esta fue su respuesta a una pregunta del colega Edgardo Vidal después de conocerse la lista:

"Todos hemos hecho nuestro análisis, todos buscamos el bien del fútbol panameño y no va por un jugador, va por llevar lo que crees que es lo mejor para la selección. Solo me permiten sacar a 26", dijo el entrenador.

En el 2018 se dio un caso parecido a lo de Barría, cuando el entrenador Hernán Darío Gómez convocó al juvenil José Luis Rodríguez que jugaba en las inferiores de un club belga, el joven no había formado parte en el proceso del colombiano, pero lo llamó de todas maneras y resultó siendo titular en la Copa del Mundo del 2018 donde cumplió 20 años de edad.
 
A diferencia de los pocos partidos que ha jugado Barría con la selección, el Puma Rodríguez maravilló en los últimos amistosos por sus movimientos, piques, velocidad y picardía, diferente al jugador del Botafogo, que ha estado más parco, obviamente, son dos estilos diferentes. 

Entre estos dos estilos, según mi parecer, el Puma Rodríguez impresionó más al Bolillo Gómez que Barría a Christiansen.  Esa es mi opinión, porque lo siento así. 

Thomas Christiansen  FOTO/FEPAFUT



El martes 26 de mayo, Christiansen puso su puño y su letra en la convocatoria, con su propio criterio. En seis años nadie le puede decir lo que hay que hacer, porque él ya conoce el entorno, sabe lo que tiene y conoce a sus jugadores.

El entorno de las redes sociales es otro mundo. Allí cada quien puede decir y hacer lo que se le antoje, pero en el mundo real de nuestra selección, la primera y última palabra la tiene el mister. Esa es la que cuenta. Él es el entrenador.

domingo, 24 de mayo de 2026

EL SEÑOR DE LAS FINALES

TIRO A GOL 







Campo Elías Estrada Agreda
cestradacampo@gmail.com


No tiene ningún parentesco ni con el Señor de los Anillos o el Señor de los Cielos. Este es panameño, de nombre Mario Méndez, oriundo de Chiriquí, nacido un 5 de enero de 1977 y hoy con 49 años. Este sábado 23 de mayo consiguió la proeza de dirigir su quinta final consecutiva con el mismo equipo y ganar las últimas tres. ¿Irrepetible?

Con sus tres títulos consecutivos entre los dos torneos del 2025 y el primero del 2026, Mario Méndez alcanzó a los históricos Richard Parra y Franklin Narváez, que anteriormente lo habían hecho en ese orden con el Árabe Unido y el CAI-Panamá, respectivamente.

Narváez, que lleva cuatro títulos con el CAI, estuvo a poco de jugar cuatro finales consecutivas, pero el Tauro de Felipe Baloy se le atravesó en los playoffs del apertura del 2024, más adelante campeón del torneo, para cortarle una racha de tres campeonatos en fila, que el chorrerano había conseguido entre el segundo semestre del 2022 y los dos del 2023. En el siguiente torneo, el Clausura 2024, Narváez alcanzó la cuarta estrella con los vikingos

Tal vez, el chiricano no tenga los siete títulos del colombiano Richard Parra (6 con el Árabe Unido y 1 con Chorrillo), ni los seis del uruguayo Miguel Mansilla (5 con el Tauro y 1 con Chorrillo), ni los seis del panameño Gary Stempel (5 con San Francisco y 1 con Panamá Viejo), pero dirigir en cinco finales consecutivas es para quitarse el sombrero.

FOTO/Fepafut



En las cinco finales de Méndez, las dos primeras perdidas con Tauro y el CAI, y las tres últimas ganadas ante San Francisco y las dos más recientes frente al Alianza, el entrenador chiricano se ganó un espacio en la Liga Panameña de Fútbol con estos números: 96 partidos jugados, 55 victorias 23 empates, 18 derrotas, 164 goles a favor, 98 en contra, para 188 puntos en los últimos cinco torneos.

El Señor de las Finales solo tuvo que ir a un playoff en sus cinco torneos, sucedió antes de su primera final en el torneo Apertura 2024 en que terminó tercero en la ronda regular, teniendo como rival a Herrera, por eso jugó 20 partidos en ese campeonato.




En las cuatros finales restantes, Plaza terminó primero en la Conferencia Este, razón por la que tuvo que jugar 19 partidos por torneo. 

Sin embargo, este sábado contra Alianza, Mario Méndez tuvo que sufrir en la parte final del partido ante las jugadas de gol de Adolfo Machado, con sus mortíferos saques de banda, que llevaban más veneno que un tiro libre. Cuando los placinos se alistaban para celebrar su décimo título, en el último suspiro del partido, fue a través de la jugada del defensa de 41 años que llegó el gol de cabeza de Yeison Ortega, para el empate de los verdolagas, que tenían un jugador menos, y la algarabía en el sector Oeste del estadio, que despertó del letargo a su afición. Después se jugaron dos electrizantes tiempos extras.




El resto ya es historia. El sábado, con un Rommel Fernández bien concurrido, Plaza Amador alcanzó su décimo título, sin embargo, los aplausos se los llevó su entrenador Mario Méndez, un chiricano que como jugador ya había disputado cinco finales con el Tauro, ganando tres; la primera al Plaza Amador, con Alfredo Poyatos como entrenador entre 1999-2000 y las otras dos con Gonzalo Soto, en el 2003, frente al Árabe Unido y el Alianza. Las dos que perdió fueron contra el Plaza Amador en la Pedregaleña y ante el Panamá Viejo.

 Hoy, como entrenador, Mario Méndez deja su nombre en las páginas doradas del libro de la Liga Panameña de Fútbol, para orgullo de la Provincia de Chiriquí.

¡Meto!!



sábado, 16 de mayo de 2026

17 VECES, PLAZA AMADOR

LIGA PANAMEÑA DE FÚTBOL 







Campo Elías Estrada Agreda
cestradacampo@gmail.com


El Plaza Amador venció este viernes 15 de mayo por 3-0 al Umecit lo que lo clasificó, para jugar su quinta final consecutiva de la mano del entrenador chiricano Mario Méndez, con la que empató una vieja marca del Tauro, además de que el equipo disputará su final número 17 en los 38 años de historia de la  Liga Panameña de Fútbol (LPF).

El próximo sábado 23 de mayo, Plaza definirá el título del torneo Clausura 2026 con el ganador entre el Veraguas United y el Alianza.

Por su parte, Mario Méndez se erige así en el único entrenador de la LPF en disputar cinco finales seguidas con un mismo equipo.

Con Mario Méndez, Plaza Amador perdió en los dos torneos del 2024, las dos primeras finales frente al Tauro y al CAI, respectivamente, y después ganó las dos siguientes en los torneos del 2025 frente al San Francisco y Alianza. La próxima semana disputará su quinta final.

De ganar la final del Clausura 2026, el entrenador chiricano estaría empatando con tres campeonatos consecutivos al colombiano Richard Parra, que lo consiguió con el Árabe Unido y al chorrerano Franklin Narváez que también alcanzó tres títulos en fila con el CAI.

 Narváez tuvo cuatro títulos con el CAI, tres de manera consecutivas entre el segundo semestre del 2022 y los dos torneos del 2023, y el cuarto campeonato que lo alcanzó en el último semestre del 2024.

Con su quinta final consecutiva, Plaza Amador igualó la marca del Tauro que la había conseguido entre 1997 y el 2001, con el uruguayo Miguel Mansilla las tres primeras y con el panameño Alfredo Poyatos las dos últimas.

En la final de la temporada 1996-1997 de ANAPROF Tauro venció al Euro Kickers, en la de 1997-98, se la ganó al Árabe Unido, y en la del 1998-99 la perdió con el Árabe Unido, las tres con Mansilla.

Alfredo Poyatos tomó la dirección del Tauro mientras el uruguayo asumía la dirección de la selección nacional. En la edición de 1999-2000 le ganó la final al Plaza Amador y en la del 2000-2001 la perdió con el Panamá Viejo, que lo derrotó con un gol de oro.

Aparte de Mario Méndez, que disputará su quinta final de las 17 que ha alcanzado el Plaza Amador, el placino Ricardo Halcón Buitrago dirigió en cuatro oportunidades al equipo del pueblo, ganando la final del apertura 2005 y perdiendo las finales del apertura 2004, la de la temporada 1995-96 y la de 1999-2000. 

En 1988 Plaza Amador ganó la primera de sus nueve estrellas con el colombiano Carlos Collazo, repitió en la edición de 1990 con el salvadoreño Miltón Palacios y desde 1992, cuando se comenzaron a dar los desenlances de la liga por finales, Plaza Amador consigue llegar a su final número 17 que la jugará el próximo fin de semana.

En las anteriores 16 finales, Plaza solo ganó siete con Carlos Collazo (1992), Sergio Giovagnoli (2002), Ricardo Buitrago (2005), Jair Palacios (2016), Jorge Dely (2021), y las dos últimas con Mario Méndez en los torneos del 2025.

Plaza Amador, aparte de igualar la marca de cinco finales consecutivas del Tauro, también se lo recuerda por la marca de más invictos en partidos de la liga que comparte también con los toros de Pedregal de 22 partidos.

Otro dato no menos importante se dio cuando se instauró un partido por el  super campeonato entre el ganador del apertura y del clausura de un mismo año, cuando eran equipos diferentes, Plaza Amador ganó en el super campeonato del 2002 al Árabe Unido, y en el 2005 al San Francisco, con el argentino Sergio Giovagnoli y el panameño Fernando Bolívar, respectivamente.