miércoles, 19 de noviembre de 2025

LOS MEJORES DE CENTROAMÉRICA

TIRO A GOL 



Selección de Panamá FOTO/Fepafut




Campo Elías Estrada
cestradacampo@gmail.com


La selección de Panamá tuvo en ascuas a medio país, pero finalmente consiguió su segunda clasificación a una Copa del Mundo, con un alto grado de sufrimiento e incertidumbre.

Mientras el martes 18 veía el partido ante El Salvador, en el palco de prensa, le decía al colega Álvaro Sarmiento, que somos de la generación que vimos la  metamorfosis de nuestro fútbol, que cuándo nos íbamos a imaginar lo que hoy estábamos viendo. Una Panamá protagonista y siendo la única selección centroamericana en clasificar a la Copa del Mundo del 2026. 

Por eso me molestó el comportamiento de los muchachos en la primera parte de esta fase final de la eliminatoria, porque después de todo lo bueno que se había hecho con Thomas Christiansen, se estaba echando a perder el nombre, el esfuerzo y todo ese sacrificio, que ha provocado un nuevo estatus para el fútbol panameño, lo que ha sido la envidia de nuestro vecinos.

En esta metamorfosis que hemos visto del fútbol panameño, nada ha sido regalado. Y no solo hablo de la selección absoluta, porque todas las selecciones, incluyendo la femenina, han evolucionado. Lo que se ha conseguido hoy es la continuación de un proyecto que dejó montado los que antecedieron a la generación actual, que ha sabido continuarlo, sin dejarlo caer.

Pero hubo un comienzo frío en el arranque de la fase final, como admitió el propio Adalberto Carrasquilla, que complicó el panorama, por lo parejo que estuvo el grupo hasta las dos últimas fechas.

Hoy la eliminatoria dejó una lección. Es la más fuerte de todos los torneos de CONCACAF y cuando se disputa, hay que entrar calientes, nade de fríos o tibios,  porque le puede hacer pasar una mala jugada, como casi le sucede a los panameños.

El martes, el entrenador de los hondureños, Reinaldo Rueda, lloraba en la conferencia de prensa, después de haber quedado fuera del mundial junto a Costa Rica. Dijo, que hubo relajamiento, pensando en que los partidos se ganaban primero antes de jugarlos.

Hoy Panamá tiene que mirarse en el espejo de Honduras y Costa Rica, que tuvieron buenas selecciones, con jugadores de talla internacional, pero que en los últimos años lucen apagados.

Por el contrario, Panamá ha contado con generaciones que le están dando brillo al fútbol panameño, pero por nada se pueden dormir en los laureles, porque atrás vienen selecciones con hambre como Haití y Curazao, que sorprendieron al clasificarse directos a la Copa del Mundo del 2026.

Los jugadores no pueden perder la humildad, que un sector del periodismo la ha perdido. No se puede mirar al rival por encima del hombro, hay que ser un buen profesional y nunca pensar ni hablar más de la cuenta. Rueda se lamentó con Honduras, que algunas veces se pensó que se había ganado un partido antes de disputarlo.

Panamá ha evolucionado, aunque a nuestros vecinos les cuesta admitirlo, porque siempre miden su historia con el presente panameño.

Lo del martes 18 corroboró que Panamá es el mejor del área de Centroamérica, como lo certifica el ranking FIFA, pero por nada del mundo hay que creerse más que nadie, hay que mantenerse humildes y seguir mejorando, para que el proyecto se continúe construyendo en aras de ser los mejores.

Falta todavía ganar algo importante en el área, para que estas dos clasificaciones a una Copa del Mundo tengan sustento. Lo importante es que finalmente se clasificó al mundial del 2026, aunque primero hayamos tenido que pasar un susto.

El martes el fútbol volvió a darle una alegría a Panamá, ya son dos clasificaciones a un mundial, que como dijo Blas Pérez, es señal de que las cosas se están haciendo bien. 

Por eso hay que continuar el trabajo que comenzó a trazarse desde hace muchos años y que generaciones como la actual, lo está certificando con resultados, el último de ellos, con una segunda Copa del Mundo.

!Felicitaciones, a la selección!

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