viernes, 22 de marzo de 2024

LA MISMA HISTORIA DE SIEMPRE

 TIRO A GOL







Campo Elías Estrada
cestradcampo@gmail.com



Se volvió a perder con México como ha sido la constante en los enfrentamientos con el coloso de la CONCACAF, con la diferencia que en estos tiempos ya nos ilusionamos con una victoria en la previa, lo que hace 25 años era impensable.

Tal vez muchos pensarían que el resultado del jueves (3-0) es mentiroso, que se le pudo haber ganado a México en las semifinales de la Liga de Naciones de la CONCACAF, por la manera como se les jugó en algunos tramos del partido. Se dirá que los mexicanos ya no irradian ese poderío de otros tiempos. 

Pero no es que México haya bajado su nivel, sino que el crecimiento de Panamá lo ha hecho ver de esa manera. En Centroamérica, la selección nacional es la que ha tenido el mayor crecimiento como lo está haciendo Venezuela en Sudamérica. Escuchar a colegas mexicanos hablar cosas importantes de la selección nuestra, eso no se escuchaba hace tres décadas. Es indudable que se ha progresado enormemente.

Sin embargo, México y Estados Unidos continúan siendo nuestros verdugos. El crecimiento de Panamá se ha dado, pero todavía no le alcanza frente a los dos colosos de la CONCACAF. Que ya nos miran con respecto, es indudable, pero al final el resultado sigue siendo el mismo.

El verdadero progreso se dará cuando se le gane con mayor regularidad a estos del colosos, y no esperar a que suceda cada 10, 20 o 30 años. En el 2013 se le ganó dos veces a México en una Copa Oro, de eso ya hace 11 años, hoy vivimos de ese recuerdo.

Pero las estadísticas no mienten, son 13 derrotas y dos empates, sin ninguna victoria en los últimos 15 enfrentamientos, desde aquella doble hazaña del 2013. En ese lapso solo se le ha podido anotar 4 goles. Son ya cuatro partidos seguidos sin marcarles un gol.

La estadísticas marcan la rivalidad que hoy existe entre estas dos selecciones, no habla de un casi, ni de la injusticia en el marcador, ni de los malos arbitrajes, ni de los errores nuestros, ni de la mala dirección del entrenador. Los números muestran la realidad de lo que son los últimos 15 enfrentamientos con los entrenadores Hernán Darío Gómez, Américo Gallego y Thomas Christiansen.

La últimas tres derrotas han sido en partidos donde se jugaba el podio. En junio de 2003, en  juego por el tercer lugar de la liga de Naciones de la CONCACAF; un mes después, en la final de la Copa Oro, y el jueves en la semifinal de la liga de Naciones. No se ha podido con la presión de los partidos. 

El fútbol es práctico, es de goles. Es como en el boxeo. Un peleador puede moverse e impresionar con las constantes ráfagas de golpes y el acoso incesante a su rival, pero si no se tiene pegada, de nada vale todo ese teatro.

Algo parecido pasó este jueves 21, como ha sucedido en la mayoría de los últimos 15 enfrentamientos. Panamá impone su estilo, le robó la posesión del balón a su rival, impone velocidad, gana en entusiasmo, atropella, corre, desborda, se exhibe, se le ve picardía, impresionada con su acoso, puso en apuros a los aztecas, por ratos deleita al espectador, pero los mexicanos, sin exigirse mucho adelante, responden con un gol. Tiene una mejor pegada, hablando en términos boxísticos. Son más profesionales que los nuestros.

Ese es el cuadro más claro para explicar y diferenciar de lo que es Panamá cuando enfrenta a México. Ni más ni menos.

Aquí en Panamá podremos jactarnos de que somos los mejores de Centroamérica, que contamos con las grandes estrellas de CONCACAF, pero en la cancha la realidad es otra cuando se enfrenta a México, que sigue siendo el papá.

Este jueves hubo mucha ganas de los nuestros en varias tramos del partido, pero como siempre decimos, a México y Estados Unidos hay que vacunarlos primeros en las pocas ocasiones que se tenga, como se tuvo en la cancha del estadio Arlington, de Texas, en el que también hay que darle el crédito al portero Memo Ochoa.

Tampoco se le puede quitar los méritos al rival, que siempre exhibe ese fútbol práctico cuando enfrenta a Panamá. Lamentablemente, el equipo nacional no cumplió con las expectativas, Christiansen puso a los que eran, cuatro defensas, dos volantes de contención y el resto ofensivos. Por momentos se llegó con fuerza y velocidad, pero se chocaron con la muralla de Memo Ochoa. La figura emblemática nacional, Adalberto Carrasquilla, no apareció, estuvo errático, el portero Orlando Mosquera salvó dos claras ocasiones de gol. Todo quedó en ganas e ilusión, como siempre se ha dado en la antesala de estos enfrentamientos.

Hay que seguir soñando ante México, el progreso se tiene que ver cuando se le gane a este dos coloso del área, frente a ellos hay que ser constantes en todo el partido, estar concentrados en todas las jugadas, y no bajar la guardia. Es lo que siempre le repetimos. En los últimos enfrentamientos se había perdido por 1-0, este jueves fueron tres. Es la segunda vez que México le repite ese marcador a Christiansen, en el 2021 sucedió durante un amistoso en Tennessee.

Finalmente, se repite la historia ante México, en el que muy bien todos estos últimos 15 enfrentamientos se podrían resumir con un mismo titular que dijera:  Jugamos como nunca y perdimos como siempre.  


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