sábado, 3 de diciembre de 2022

UNA SEMIFINAL, POR AMOR DE DIOS

UNA MIRADA A CATAR 






Campo Elías Estrada
cestradacampo@gmail.com


Argentina comenzó este sábado con pie derecho su participación en los octavos de final, aunque sufriendo como nos tiene acostumbrados, en el inicio de los octavos de final, con los que arrancó el verdadero mundial. Se impuso a Australia 2-1 con lo que clasificó a cuartos de final donde lo espera el entonado seleccionado de Países Bajos.

Con su victoria, la albiceleste abrió su camino para soñar con llegar a una final, pero primero tendrá que pensar en derrotar a los de Louis van Gaal, en cuartos de final, que por lo que vimos hoy con su triunfo ante Estados Unidos (3-1), para los de Lionel Scaloni será el contrincante más fuerte de los cuatro rivales que hasta el momento ha enfrentado en el mundial de Catar. 

En el hipotético caso de salir airoso Lionel Messi y compañía, pensaríamos en las semifinales, donde podría tener como rival a Brasil, siempre que los pentacampeones derroten el próximo lunes a Corea del Sur, en octavos de final, y más tarde al rival que les toque en cuartos de final. 

La final soñada entre Brasil y Argentina no la podremos ver en esta vigésimo segunda edición de la Copa del Mundo, por la "imprudencia" que tuvieron los dos colosos de Sudamérica de terminar primeros en sus grupos. Si uno hubiera finalizado primero y el otro segundo, hoy estuviera soñando con ese último partido en Catar 2022.

¿Imprudencia? me ripostará alguien. Lo digo en el buen sentido de la palabra, porque todos sabemos que estos dos seleccionados siempre quieren ser los primeros en todo lo que tiene que ver con el fútbol.




Hoy Argentina derrotaba cómodamente 2-0 a Australia, que en la fase de grupos había ganado dos partidos (Túnez y Dinamarca) y se había llevado una goleada de Francia. Con un gol de Lionel Messi (35) y otro de Julián Álvarez (57) ganaban sin mayores contratiempos, hasta que los australianos descontaron a los 77 minutos y entonces el mundo se le vino encima. Por fortuna se trataba de Australia que sobre el fin del partido casi empata con Kuol Garand.  Al final fue una victoria sufrida que de todas maneras mantiene el sueño de seguir pensando en aspirar llegar a ese esperado séptimo partido. 

Sin embargo, con Países Bajos será a otro precio. Hoy frente a los gringos exhibieron un fútbol práctico que lo compensaron con la contundencia para llegar al marco rival. Tal vez su nuevo look en octavos no lo mostraron del todo en la fase de grupos, pero recordemos que ahora es donde comenzó el verdadero mundial. 

A partir de los octavos de final, algunos seleccionados se transforman completamente, comparado a lo que mostraron en la fase de grupos. Frente a su rival de la Concacaf, los de Louis van Gaal lucieron rápidos en sus salidas, fuertes en defensa, recibieron apenas su segundo gol en contra, en cuatro partidos, y están invictos en el mundial. Con dos, tres o cuatro toques largos, en sus rápidas descolgadas, puede desfigurar a cualquier adversario que lo encuentre mal parado.

Hoy Países Bajos fue más bravo que Argentina, tuvo más potencia en su juego, en cambio, los sudamericanos, menos bravos, se defienden bien con la buena rotación del balón, con el que se van abriendo paso al gol. Pero cada partido es diferente y allí está la inteligencia de los dos cuerpos técnicos para sacar provecho de sus virtudes.  

Con la eliminación de Estados Unidos, Concacaf se quedó sin participantes. Los gringos no habían perdido en la fase de grupos, tuvieron dos empates frente a rivales europeos, y una victoria contra Irán, habían conseguido dos goles y recibido uno. Este sábado le tocó enfrentar a un tercer europeo, que fue superior en el terreno. Tuvo algunos chispazos de buen fútbol que no les alcanzó. De todas formas fue el mejor representante del área, que como premio llegó a jugar un cuarto partido en Catar.

Sin participantes de la Concacaf, las esperanzas de nuestro continente están cifradas en Brasil y Argentina. Por amor de Dios, desde hoy estoy soñando con verlos enfrentarse en  semifinales, lo que le aseguraría una final a nuestra América.

Pero el camino no es fácil, obviamente, tampoco es imposible. Argentina tendrá que mejorar y transformarse en un gran equipo en los cuartos de final, para intentar derrotar a un rival europeo que viene crecido y que, seguramente, también debe de sentir algo de respeto por la historia de la albiceleste.

Brasil, por su parte, no solo tendrá que derrotar a Corea del Sur en octavos, sino también al ganador entre Japón y Croacia, que en el papel, sin desmeritar a ningún rival, me parece que la tiene un poco menos complicado que su par argentino. 

Por el momento seguiremos soñando así hoy Países Bajos haya dejado una mejor impresión que Argentina. La final de la última Copa América que enfrentó a los dos colosos del cono sur, no es comparable a la de una Copa del Mundo, que de momento queda para otra ocasión, sin embargo, una semifinal sería lo más cercano a esa anhelada final. Esperemos que así sea.

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