miércoles, 24 de junio de 2026

SE HIZO LO QUE SE PUDO

TIRO A GOL 




Foto/FEPAFUT





Campo Elías Estrada Agreda
cestradacampo@gmail.com


Hacer leña del árbol caído en estas situaciones es lo más fácil. Culpar a su entrenador, es todavía más sencillo. Pero en este Tiro a Gol no voy a hacer ni lo uno ni lo otro. Más bien voy a destacar lo bueno que hizo Panamá en su segunda Copa del Mundo, sin hacer que esto me convierta en un conformista.

Fueron 206 países los que tomaron parte de una eliminatoria previa, para llegar al lugar en el que hoy se encuentra Panamá, como único país centroamericano. Es merito de los jugadores y de su entrenador.

El problema de Panamá no ha sido pasar las eliminatorias, aunque haya sido complicado, sino competir en la Copa del Mundo, un torneo que genera tantas pasiones y en el que todo el mundo sueña, no solo los jugadores, su cuerpo técnico y la federación. Sueña todo el país.

Panamá había terminado última en el Mundial del 2018 que se jugó con 32 países y en este torneo del 2026 que se compite con 48 equipos, le estábamos exigiendo que pasara de la fase de grupos a los dieciseisavos de final, y que emulara lo que hizo Costa Rica en el Mundial del 2014. Pero ni lo uno ni lo otro.

Escuché a respetados ex seleccionados pensar en que Panamá podía dar la sorpresa, terminar de segundo en el grupo y tantas otras conjeturas que se quedaron solo en sueños, porque una Copa del Mundo son palabras mayores y, lamentablemente, a Panamá le ha quedado grande el torneo a pesar del esfuerzo que se puso en su segunda participación.

¿Pero por qué Curazao ganó su primer punto en el segundo partido de su primer Mundial? Son cosas que no entiendo. 

En los Mundiales Sub 20, por ejemplo, Panama ganó su primer partido en su sexto torneo, dieciséis años después de su debut, para lo que necesitó jugar 18 encuentros, mientras que Guatemala lo hizo en su primera aparición. Son cosas que no consigo asimilar.

Sin embargo, en esta oportunidad, la selección vino a competir y no a participar en su segundo Mundial, como efectivamente lo está haciendo. Hace ocho años, a esta altura del torneo, había recibido 9 goles, aunque con uno anotado. 




Pero como siempre, la selección adoleció de su efectividad, como ha sido su historial en este tipo de partidos cruciales. En las eliminatorias se gana y se golea, pero en los mundiales se nos hace una eternidad meter un gol y sobre todo en ganar un partido. Pasa con la Sub 20 y se repite con el equipo mayor, es como si todo esto formara parte del ADN de nuestros futbolistas en los mundiales.

Negar que los jugadores no estén compitiendo, es desconocer el esfuerzo, así se hayan perdido los dos primeros partidos, sin goles en ninguno de los dos y que hoy estén eliminados. Internacionalmente, los muchachos han dejado una buena impresión. Por lo menos se ganaron el respeto.

Se ganó un reconocimiento afuera. Los medios han hablado bien. Desde Colombia me han escrito, merecieron más suerte, me dijeron. Pero siempre contesto, que el fútbol no es de merecimientos.

Siempre dije en este mismo espacio, que el  grupo era difícil y que el destino de Panamá era un cuarto puesto, con un compás abierto para colarse a los dieciseisavos de final, por el colchón de oportunidades que se presentaba para los mejores ocho terceros lugares. 

Por historia y jerarquía, los rivales nuestros en la Copa del Mundo 2026 eran pesos pesados, pero al final, en el terreno, esa diferencia no se reflejó como tal, ni fue tan irreal haber pensado en ganarle a los dos países con que se han enfrentado. Se perdió por resultados mínimos y siempre quedó la intriga que se pudo haber, por lo menos, empatado los dos partidos.  No fuimos el colchón de boxeo que anticipó Zlatan Ibrahimovic, aunque todavía nos falta enfrentar al más grande.

"



Mi pensar era que Panamá dejara una buena impresión. Por lo menos, que se hablara bien de un jugador, ante la ausencia por lesión del mejor futbolista panameño, Adalberto Carrasquilla, que hizo una enorme falta.

Pues bien, la FIFA distinguió con el trofeo del jugador MVP en el partido número 47, entre Croacia-Panamá, a Cristian Martínez. En medio de tantas estrellas croatas, subcampeona del Mundo en el 2018, y con Luka Modric, que con 40 años ajustaba su partido 200 con su selección.

Le decía a un colega, que Cristian Martínez hizo que nos olvidáramos de Carrasquilla, aunque el "coco" tenga un estilo diferente. El segundo partido lo corroboró haciendo que la FIFA premiara su calidad sin dudar en considerarlo el MVP del compromiso.

Si ante Ghana Panamá hizo un espectacular primer tiempo, ante Croacia se mejoró considerablemente, con un nivel muy alto y con más consistencia durante todo el choque. Cada uno de los jugadores panameños se portaron a la altura del compromiso, pero entre todos sobresalió el más chaparro, Cristian Martínez, quien lució más grande que el mismo estadio Toronto. Su pequeña estatura no fue impedimento para dar con él a la hora de premiar al mejor del partido, porque fue el mejor. Un premio merecido, leí en varios medios extranjeros. El nombre del volante panameño quedó registrado entre los MPV de uno de los 104 partidos de esta Copa del Mundo.

Christiansen había pecado en el partido con Ghana cuando reemplazó a Martinez a mediados del segundo tiempo, en un error que fue cuestionado, asumiento el cansancio en un jugador que a simple vista parece incansable. Por fortuna, ante Croacia, enmendó su error y lo dejó todo el compromiso.

Thomas Christiansen también tuvo una lectura diferente del partido, en en el que demoró en hacer los cambios frente a los croatas y dejó a Waterman para el segundo tiempo, que me parece había que aprovecharlo en el primero, cuando el equipo estaba entero, como en efecto se dio ante los croatas, en el que se jugó a mucha intensidad.

Pero me voy a poner en los zapatos del entrenador. Pienso que Christiansen, que está acuerpado por un selecto grupo de asistentes, no quiso tomarse riesgos,  de allí la demora de los cambios.

 Tal vez, el técnico europeo no quiso que se repitiera lo de Ghana, cuando el equipo empataba pero se veía débil en el segundo tiempo por las arremetidas de los africanos. Cuando hizo los cambios, estos no respondieron a sus expectativas y terminaron debilitando más al equipo de lo que estaba, con lo que más adelante llegó el gol de la derrota.

Le escuché decir una vez al Bolillo Gómez, que cuando un equipo está ensamblado y jugando bien ante un rival fuerte, prefería no hacer cambios, para que no se perdiera el calor del equipo en la cancha.

Aunque se pueda sospechar que el entrenador no confiaba en su banca, me parece que  él prefirió morir con los 11 que se estaban jugando el partido de su vida, se abstuvo de hacer los cambios temprano, por el temor de que el equipo se descompusiera como sucedió ante Ghana, no quería que todo ese esfuerzo que se estaba haciendo se perdiera. 

Sacar a Ramos para ingresar un delantero, fue una buena movida, así como meter más delanteros, sobre el final del partido, en el desespero por empatar el compromiso. Para el entrenador,  según mi punto de vista, este segundo partido tenía nombre y apellido con los 11 guerreros que estuvieron en el debut y que repitieron. Había que dejarlos el mayor tiempo posible en la cancha, porque estaban conectados con el partido.

A diferencia del seleccionado panameño del Mundial del 2018, el del 2026 genera mucho volumen de juego, pero carece de un goleador o de efectividad.

Mientras los goles de Ghana y Croacia se vieron tan fáciles, también Panamá gestó ese tipo de llegadas, sobre todo ante los europeos con Amir Murillo, en el primer tiempo. En una descolgada suya por la derecha, sacó un centro rasante a donde no llegó Fajardo con su barrida, una jugada parecida en que si acertó Croacia para decidir el partido. 

Al final, Panamá queda eliminado por la falta de contundencia en sus llegadas, que aunque se haya dado de manera tempranera en sus primeros dos paritidos, se aplaude el esfuerzo que se puso en estos dos choques de alto voltaje.

Panamá puede sentirse hoy como el mejor en Centroamérica, como muchos lo afirman sacando pecho, pero en una Copa del Mundo, todavía somos uno más del montón de los llamados equipos chicos, con muchos sueños

 En su segunda participación se ha progresado mostrando otra cara, pero falta por mejorar en lo principal: el gol, que en una Copa del Mundo marca la diferencia.  

Queda mucho por mejorar en la vitrina del fútbol mundial, aunque ya se están dando los primeros pasos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario