lunes, 29 de junio de 2026

PANAMÁ Y 18 MÁS NO GOLEARON EN UN MUNDIAL

TIRO A GOL 





Campo Elías Estrada Agreda
cestradacampo@gmail.com


Para entrar en contexto sobre la participación del seleccionado nacional en la Copa del Mundo 2026. Primero es bueno recordar, que antes que lo hiciera Panamá, 18 países ya se habían despedido de un Mundial sin anotar un gol, incluyendo a Francia en el 2002, después de coronarse campeona del mundo cuatro años antes, todo esto entre 11 de los 23 torneos que la FIFA lleva organizados.

Estos fueron los primeros que se despidieron sin goles: Bolivia dos veces, en 1930 y 1950; Bélgica, en 1950; Países Bajos e Islas Orientales Neerlandadesas, en 1938; Checoslovaquia, Escocia y Corea del Sur, en 1954; El Salvador, en 1970; Zaire (hoy RD del Congo) y Australia, en 1974; Canadá, en 1986; Grecia, en 1994; China, Arabia Saudita y Francia, en el 2002; Trinidad y Tobago, en el 2006; Honduras y Argelia, en el 2010. Los tres últimos, en torneos con 32 participantes.

Lo curioso de Trinidad y Tobago, Honduras, Australia, Argelia y Francia, fue que empataron en uno de sus tres partidos antes de despidirse del torneo sin goles.

En el torneo de 1930, Bolivia y Bélgica jugaron un partido; en 1938, Países Bajos y las Indias Orientales uno; en 1950, Bolivia uno, mientras que en 1954, Checoslovaquia, Escocia y Corea del Sur lo hicieron en dos partidos. El resto jugaron tres partidos.

Hubo países como Bolivia que en cada mundial se fueron con ocho goles en contra, El Salvador con 9, Corea del Sur con 16, Zaire con 14, Grecia con 10, China con 12 goles, Argelia con 2, Francia y Honduras con 3, mientras que Bélgica, Trinidad y Tobago y Panamá se despidieron con 4.

Panamá llegó a la Copa del Mundo como uno de los tres países del área clasificados de manera directa en su eliminatoria de la CONCACAF, invicta en 10 partidos, entre sus dos series, con 19 goles a favor, 5 en contra, siendo José Fajardo y José Luis Rodríguez sus mejores artilleros con 3 goles.

A diferencia del torneo del 2018, con Thomas Christiansen, Panamá no tuvo un delantero que intimidara, aunque si contó con un equipo que generaba más volumen de juego, pero de allí a pensar que se haya fracasado por haber finalizado último y sin goles, me parece, que esa palabra es primero para los países con más tradición en el área que no clasificaron al Mundial, a pesar de todas facilidades que se presentaron  en la eliminatoria tras la ausencia de los tres países sedes de la Copa del Mundo 2026 y por el aumento de partipantes en el torneo.

Es que clasificar a una Copa del Mundo es el éxito más grande para cualquier país, ya lo que se haga allí, o es ganancia o es pérdida, en un torneo que genera mucha pasión y en el que todos sueñan.



 
Entrando ya en contexto, me parece que después de ver la presentación que hizo Panamá en la Copa del Mundo 2026, mi conclusión es, que lo que vimos es lo que tenemos.

La falta de definición en partidos importantes siempre ha sido nuestro mayor rival, sobre todo en partidos donde se hace necesaria tener jerarquía, como en finales y hoy en el Mundial.

Al final nos quedamos con lo mismo que venimos repitiendo partido tras partido, hemos evolucionado, aunque en el Mundial se haya hecho una digna presentación, entre comillas, pese a las derrotas. Afuera, los números que son fríos, le muestran al espectador, que en dos torneos son seis derrotas en el mismo número de partidos, con 2 goles a favor y 15 en contra. Es nuestra carta de presentación en una Copa de Mundo.

Lo que vimos en en Mundial es lo que tenemos. Contamos con jugadores voluntariosos, nada del otro mundo, que por más que jueguen en Europa o Sudamérica, son normalitos. Lamentablemente los medios y los que generan opinión por las redes, han exagerado y sobrevalorado a los jugadores. 

En obvio que no podemos desconocer el coraje que se mostró en cada partido, cuando meses antes muchos se imaginaban que Panamá se iba a despedir del Mundial, como insinuó Zlatan Ibrahimovic, con un costal de goles. Sin embargo, para mi fue gratificante haber visto que ante Ghana y Croacia, principalmente, la diferencia estuvo en los resultados y muy poco en la cancha. Frente a los ingleses ya se vio una superioridad del rival, con la que mermó ese ímpetu con el que la selección sorprendió en los dos primeros partidos.

Ahora, querer venir a echarle toda la culpa a Christiansen es carecer de falta de juicio. Está claro que dentro de las normas que establece este deporte después de cada derrota, el principal culpable es el entrenador, pero viendo lo que se hizo en la cancha, mi parecer es que nuestros jugadores todavía están algo verdes para afrontar una Copa del Mundo.

Por fortuna, tuvimos en el fulo Christian Martínez a nuestro principal embajador de este Mundial, que nos hizo olvidar de Adalberto Carrasquilla, y eso dice mucho. Otros jugadores como Córdoba, al que todos masacraron después de un error suyo en la final de un torneo de Concacaf, en la Copa del Mundo se portó a la altura del torneo. 

Podemos ser los mejores en Centroamérica, pero por estadística, en el Mundial todavía estamos en la cola de los más flojos, aunque se haya mostrado ganas en el 2026. Se les aplaude el esfuerzo. Hasta allí.

Pero en un Mundial, no le podemos pedir peras al olmo. Es lo que tenemos. Es nuestra realidad.

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