lunes, 22 de junio de 2026

OTRA HORA DE LA VERDAD

TIRO A GOL 




Foto/FEPAFUF




Campo Elías Estrada Agreda
cestradacampo@gmail.com


Después de todo esa pasión descomunal que se vivió antes y durante el primer partido contra Ghana, las aguas volvieron a su nivel, es notorio que la decepción que provocó la derrota ante los africanos mermó en algo toda esa energía de entusiasmo. Ahora, en vísperas de su partido de este martes 23 ante Croacia, el perfil ha bajado, pero continúan la esperanza de que Panamá pueda conseguir el milagro en la Copa del Mundo 2026. Los sueños nunca terminan en un Mundial. 

Ahora, sin la presión en que se convirtió ese primer partido que no se supo asimilar, se pudiera decir que Panamá enfrentará su segundo encuentro con cabeza más fría, sin tener encima todo peso emocional que conllevó su choque inicial, pero todavía con la presión que debe de existir en cada encuentro de un Mundial, cuando los 11 jugadores salen a la cancha en medio de miles de personas que abarrotan el estadio y pensando que afuera de ese recinto habrán millones de personas viéndolos por la televisión.

El partido contra Croacia, que viene herida por su derrota con los ingleses, es más difícil que el de los ghaneses. Al momento del sorteo se pensó que los dos europeos eran los dueños de los dos primeros lugares, pero la derrota de los croatas el miércoles los puso cuartos en el grupo L y frente a Panamá, pensarán ellos, es hora de recuperar terreno.

Pero más allá de lo que se diga o no se diga de este segundo partido, Panamá está siendo medida con los resultados que tuvieron otros países de CONCACAF, que sorprendieron en la segunda fecha. Canadá consiguió apenas su primera victoria en tres mundiales, para lo que necesitó de ocho partidos. México venció a Corea del Sur. Estados Unidos hizo lo propio ante Turquía. Curazao, por su parte, hizo historia en su primer mundial con el primer punto en su segunda salida. Solo Haití desentonó ante Brasil.

Son presiones externas, sumadas a lo que hemos visto en los partidos del Mundial y que nos lleva a preguntarnos ¿Por qué Panamá no puede hacer lo mismo? Por ejemplo, en los partidos de Congo ante Portugal y de Cabo Verde frente a España y Uruguay, por citar solo estos dos casos.

Foto/FEPAFUT



Pero mejor todavía lo que vimos con Curazao, que después de haber sido goleado por Alemania (7-1) en su primer partido, le sacó un monumental empate sin goles a Ecuador. Es lo más destacado por el momento de un seleccionado chico de la CONCACAF.

Ese es el espejo en el que debe mirarse la selección de Panamá. Los partidos se ganan en la cancha, no en las conferencias de prensa, señalando que no se le teme a ningún rival. 

Desde el mismo día que se hizo el sorteo del Mundial, expuse en este mismo espacio, que por categoría e historia, el cuarto puesto estaba destinado para Panamá, pero que por jugarse por primera vez con 48 países, existía un colchón de posibilidades con los mejores ocho terceros lugares, entre los que Panamá podía soñar junto a otros países sin historia en las Copas del Mundo, en aras de cambiar su destino y su historia. De allí nació toda esa efervescencia con su partido ante Ghana, que por lo que representan los dos europeos, los africanos eran un rival, en el papel "accesible", para utilizar un término esperanzador.

Panamá ha tenido la mala suerte de haber sido sorteada en dos grupos difíciles en sus dos Copas del Mundo, pero aún así, en este del 2026, la selección se midió sin complejos a Ghana en su primera partido y aunque se haya llevado la derrota in extremis, internacionalmente se ganó la admiración de muchos, por el carácter que mostró en la mayor parte del compromiso. Muchos se lamentaron de su mala suerte y todos hablaron de merecimiento.

El partido con Ghana es una muestra de lo complejo y duro que es una Copa del Mundo, por mucho que hoy se diga que se pudo haber ganado o por lo menos haber empatado. Y aunque lo que hoy nos compete es hablar de Croacia y no de lo que ya pasó, si voy a dejar una reflexión, porque contra los europeos se pudiera repetir.

Para una selección chica como Panamá, Curazao, Haití, Cabo Verde, República de Congo, Catar, etc..cada jugador tiene que dejar el pellejo en el terreno y el equipo en aprovechar las escasas oportunidades de gol que se le presente, porque los más grandes, como Ghana, con una que se le presente es suficiente para vacunarte.

En el partido contra Ghana, los 11 inicialistas hicieron un extraordinario primer tiempo, impensable para muchos, pero cuando Ghana se despertó en el segundo tiempo la historia fue otra. Con más fortaleza y oficio que los nuestros, cambió el patrón del partido con respecto a la primera mitad cuando los de Christiansen mandaron. 

En la parte baja de los segundos 45 minutos, Panamá llegó a estar débil e, irónicamente, con los cambios el equipo se debilitó más. Y aunque haya que culpar al entrenador por los cambios que hizo, aunque no era su intención, me parece que los jugadores también son parte del problema, porque desde la banca los que esperan jugar tienen que darse cuenta de cómo sus compañeros están dando la vida en cada corrida que hacen. Por eso cuando entra un nuevo jugador, su deber es hacerlo con la misma actitud del que reemplazan, para darle oxígeno al equipo y mejorarlo, no para desmejorar, como fue el final de esta primera película.

Este martes pudiera pasar lo mismo si Panamá hace un buen partido ante Croacia, los cambios tienen que ayudar a soportar lo que reste del partido, porque de lo contrario, sería mejor terminar con los 11 que comenzaron.

Frente a Croacia será otra película. No sé con quienes comience Christiansen, pero a mi parecer,  por lo que hicieron los 11 que iniciaron contra Ghana, yo repitiera con ellos mismos, como premio, porque se ganaron su derecho, al menos que alguien no pueda jugar por estar golpeado. Me sentiría confiado con estos que hicieron delirar a todo un país después de ese impresionante primer tiempo. Los 11 ya quedaron curtidos con eso que llaman miedo escénico.

En la previa de este martes, en Toronto, no se trata de que haya buena vibra con la selección, son los jugadores los que tienen que hacer su trabajo. Si no pueden estar a la altura de su rival, tienen que buscar argumentos propios para sostenerse y dar la batalla, pero como equipo y respaldados por los jugadores que entren de emergentes.

Curazao dio una lección de que si se puede levantarse cuando alguien se lo propone. En una Copa del Mundo los más grandes salen a ganar, los chicos a sorprender, pero si en medio de todo a uno de estos chicos las fuerzas no le dan sobre el final por el desgaste del partido, como estaba pasando contra Ghana, hay que recuperar el esfuerzo con un punto, que en un mundial, para un seleccionado chico, es más que una victoria. Eso también es competir. 
 
Suerte a la selección. ¡Sorpréndamos!!

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